En el marco del Día del Niño, más de 40 asociaciones civiles de Reynosa demostraron que la unión y la solidaridad pueden transformar momentos cotidianos en experiencias inolvidables, al llevar alegría y sana convivencia a estudiantes de dos escuelas de la localidad.
La jornada estuvo marcada por actividades recreativas, dinámicas y convivencias en las que no faltaron piñatas, pasteles, comida, jugos y una gran cantidad de juguetes, reunidos gracias al esfuerzo conjunto de los distintos organismos participantes.
Más allá de los obsequios, el evento reflejó el compromiso de la sociedad organizada por contribuir al bienestar de la niñez, considerada el pilar del futuro, así como la importancia de sumar voluntades para generar entornos más positivos.
Rosalinda Cantú, integrante de asociaciones civiles en Reynosa, destacó el papel del altruismo como motor de este tipo de iniciativas, subrayando que cada acción colectiva tiene un impacto significativo en la comunidad.
“Yo creo que hay mucha gente altruista, hay mucha gente que quiere llevar felicidad y por qué no a estos niños que son nuestro futuro, creo que debemos unirnos como lo hacemos en asociaciones civiles y muy contenta porque las asociaciones civiles ayudamos, es un apoyo para nuestra ciudad y nos apoyamos bastante para llevar apoyo a quienes más necesitan”, expresó.
Asimismo, resaltó que el trabajo de estas organizaciones no se limita a este tipo de celebraciones, sino que abarca múltiples áreas de apoyo social, llegando incluso a sectores donde muchas veces no alcanzan a intervenir las instancias gubernamentales.
“El apoyo que damos las asociaciones civiles es muy loable, porque vamos a donde muchas veces las organizaciones de gobierno no alcanzan a llegar y ahí estamos nosotros, tenemos esta gran diversidad de apoyos para todo tipo, no solamente a niños y niñas, sino en prótesis, en cáncer de niños, cáncer de adultos, cuidado de animales, cuidado del medio ambiente, simposios de salud, foros vocacionales, una pluralidad de apoyos para la comunidad”, agregó.
La jornada concluyó entre sonrisas, juegos y momentos de convivencia que dejaron huella en los menores, pero también un mensaje claro: cuando la sociedad se organiza, es posible llevar esperanza y bienestar a quienes más lo necesitan.