El gobernador de Texas, Greg Abbott, junto a la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, informó que existen avances relevantes en las conversaciones relacionadas con el pago de agua que México mantiene comprometido a través de este estado fronterizo.
Según lo dado a conocer, fue en abril del año pasado cuando ambos países iniciaron de manera formal el diálogo para atender este adeudo hídrico.
Como parte de los primeros acuerdos, se determinó que México entregaría el mayor volumen posible de agua durante el ciclo de riego 2024–2025.
Déficit persiste pese a incremento en entregas
Aunque el volumen de entrega aumentó durante ese periodo, autoridades estadounidenses señalaron que no fue suficiente, ya que México concluyó el ciclo con un déficit estimado en 865 mil acres-pie de agua.
Ante este panorama, se explicó que el plan actual contempla cubrir el déficit acumulado de ciclos anteriores antes de marzo, además de incrementar el volumen que se entregará a través del estado de Texas.
Texas destina 20 mil millones de dólares a infraestructura hídrica
En medio de la crisis de agua que afecta a ambos lados de la frontera, el gobierno texano anunció la aprobación de la Propuesta Número Cuatro.
Esta medida contempla una inversión de 20 mil millones de dólares para atender necesidades relacionadas con el abasto del recurso.
Del total, 10 mil millones serán destinados a proyectos de atención inmediata, mientras que otros 10 mil millones se orientarán al desarrollo de nuevas fuentes de suministro.
Estos recursos serán canalizados a gobiernos locales, con el objetivo de respaldar directamente a granjas, ciudades y condados.
Contraste con la realidad que enfrenta el campo en Tamaulipas
Este respaldo financiero en Texas contrasta con el escenario que viven los productores del norte de Tamaulipas, donde la escasez de agua ha impactado de forma constante la actividad agrícola.
Campesinos de la región advierten que la falta del recurso no solo limita los ciclos de siembra, sino que los obliga a reducir superficies cultivadas y a reconsiderar su permanencia en el campo.
Incluso, algunos productores han comenzado a abandonar sus tierras o a buscar otras actividades económicas ante la imposibilidad de sostener la producción sin agua suficiente.
Así, mientras Texas refuerza su infraestructura hídrica para proteger a su sector agrícola y a sus comunidades, en el lado mexicano persiste un panorama de incertidumbre, donde el acceso al agua continúa siendo uno de los principales retos para el campo tamaulipeco.