La frustración y la desconfianza mantienen en protesta a madres de familia de la Escuela Secundaria General Número 10 de Reynosa, luego de que las autoridades educativas les aseguraran que llegarían siete maestros para atender a sus hijos, compromiso que, aseguran, no se ha cumplido.
Brenda Isabel Montaño, madre de familia, denunció que el secretario de Educación anunció públicamente la incorporación de los docentes, pero afirmó que la información no correspondía con la realidad.
“Nos engañaron vilmente y ante las cámaras, ante los medios de comunicación, el secretario de Educación se atrevió a decir que ya teníamos siete maestros que ya estaban aquí y que ya iban a cobrar, cuando fue una vil mentira”, reclamó.
Ante la falta de docentes, las madres mantienen a sus hijos en casa y continúan con largas jornadas de protesta frente al Centro Regional de Desarrollo Educativo (CREDE), en espera de una respuesta definitiva, mientras los estudiantes siguen acumulando horas sin clases.
Mayra, otra de las madres inconformes, explicó que permanecen pendientes 115 horas de clase y que solamente se ha validado alrededor del 30 por ciento. Comentó que la supervisora de zona, Citlali Leal Castillo, les informó que únicamente podía validar las horas pendientes, sin que hasta el momento tengan certeza de cuándo serán cubiertas.
Las manifestantes aseguraron que su protesta es pacífica y reiteraron su disposición al diálogo. Sin embargo, Mayra señaló que no han encontrado apertura por parte de las autoridades para alcanzar acuerdos.
“Estamos abiertos al diálogo desde el día que iniciamos, hemos hecho esta manifestación lo más pacífico posible y hemos respetado, pero al parecer no quieren hablar con nosotros y no sabemos por qué”, expresó.
Por su parte, Brenda Isabel Montaño advirtió que la principal preocupación de las familias es el bienestar y la seguridad de los estudiantes. Ante la respuesta de que las gestiones ya se habían agotado, propuso que los responsables del plantel firmen una responsiva para asumir la responsabilidad por cualquier accidente o situación que pudiera ocurrir dentro de la escuela.
“Fírmame una responsiva, firmen la responsiva en donde se hacen responsables de lo que pase adentro de la escuela con los niños, todo lo que les pase a ellos en accidentes o que llegue a pasar ahí, que lo firmen y empezamos a trabajar”, planteó.
Mientras tanto, las madres mantienen su exigencia de una solución concreta que permita cubrir las horas pendientes y garantizar la continuidad educativa de sus hijos, en medio de una inconformidad que refleja la pérdida de confianza en las autoridades educativas.