Es una de las parroquias más bellas de Tamaulipas y su rescate marca un antes y un después. La parroquia de San Francisco de Asís, en Güémez, es objeto de un nuevo proyecto de restauración que da continuidad a la primera gran rehabilitación que impulsó en su momento el entonces gobernador Américo Villarreal Guerra, padre del actual mandatario Américo Villarreal Anaya.
Fueron cuidados todos los detalles originales a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Construida en el siglo XVIII, esta joya arquitectónica es de estilo barroco sobrio con influencias franciscanas y neoclásicas. Levantada con gruesos muros de mampostería, contrafuertes, bóveda de cañón corrido y una portada principal enmarcada por pilastras de capitel toscano, ventana coral con marco labrado en cantera y un nicho con la figura de San Francisco de Asís.

Su torre campanario, de tres cuerpos, y su cúpula de talla reducida le dan ese perfil inconfundible que luce más como una fortaleza espiritual en medio de la llanura tamaulipeca.
La historia de esta parroquia está ligada a la fundación misma del municipio. Güémez fue fundada el 1 de enero de 1749 por Don José de Escandón y Helguera, Conde de Sierra Gorda, con el nombre en honor al virrey Juan Francisco de Güemes y Horcasitas.

Quedó bajo la advocación de San Francisco y, como todo el Nuevo Santander, perteneció en sus orígenes al Obispado del Nuevo Reino de León, creado en 1779, desde donde se administraba la vida religiosa de la Colonia del Seno Mexicano.
De aquellos años de jacales y capilla de visita, la villa evolucionó y su templo se consolidó como centro espiritual y social.

Ha sobrevivido a inundaciones que obligaron a reubicar al poblado, al paso de los siglos y al abandono.
Hoy, a 276 años de su fundación, la restauración de San Francisco de Asís no solo preserva piedra y cantera, sino la memoria viva de Güémez: una de las villas fundacionales de Tamaulipas y una de las parroquias más hermosas del noreste de México.