El parador turístico ubicado a bordo de la carretera 101 Victoria-Matamoros, muy cerca de la cabecera municipal de Güémez, luce en el abandono y convertido en basurero.

Se trata de una construcción de piedra y cemento hecha hace varias administraciones para que los viajeros descansen. Hace aproximadamente un mes, el Ayuntamiento de Güémez lo limpió, pero ya volvió a llenarse de desechos dejados por los visitantes.
En el sitio se observan botellas de plástico, bolsas, pañales, restos de comida y envases de unicel regados por todos lados. Incluso hay quien le deja alimento y agua a un gatito que vive ahí, en recipientes improvisados que también terminan entre la basura.

Aunque el municipio lo atiende por buena voluntad, el parador está dentro del derecho de vía de una carretera federal y su conservación corresponde a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Sin embargo, la SICT no tiene dentro de su agenda la limpieza periódica de este tipo de espacios. Muchos de ellos fueron habilitados poco a poco por los propios automovilistas como puntos de descanso, sin un proyecto formal de mantenimiento, por lo que permanecen en pésimas condiciones.

Y aunque no todos los usuarios dejan desperdicios, una parte sí abandona residuos plásticos y orgánicos sin mayor cuidado.
La ley sí castiga esta conducta. El Reglamento de Tránsito en Carreteras y Puentes de Jurisdicción Federal establece en su Artículo 64 que está prohibido dejar o tirar cualquier material que constituya peligro u obstrucción para el tránsito o que dañe propiedad pública o privada, con multa de 25 a 30 cuotas diarias.
El Artículo 182, fracción II, también prohíbe a los pasajeros arrojar basura a la vía, con amonestación escrita.
A nivel ambiental, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, artículos 100 y 112, prohíbe verter residuos en vía pública y sanciona con multas de 20 a 50 mil UMAS, además de la obligación de remediar el sitio.
¿Quién debe actuar?
El Artículo 4 del mismo Reglamento aclara competencias: a la SICT le toca operar y dar mantenimiento a la infraestructura carretera, y a la Guardia Nacional le corresponde preservar el orden, vigilar que no se dañen las vías y sancionar a los infractores.
Vecinos piden que la SICT incluya este parador en su programa de conservación y que la Guardia Nacional realice recorridos para evitar que se siga usando como tiradero.