México es un país de fiesta y tradición, y uno de los elementos que no puede faltar en las celebraciones son las piñatas. En la frontera de Reynosa, su cercanía con Estados Unidos también ha influido en su evolución, dejando atrás los diseños elaborados principalmente con carrizo, periódico y papel de colores para incorporar nuevos materiales.
Denisse Adriana Ávalos Ramírez, quien se dedica a la elaboración de piñatas de diferentes modelos, explicó que estos productos han ido adquiriendo mayor complejidad y realismo, incorporando materiales distintos a los tradicionales.
“Hemos ido evolucionando, haciéndolas un poco más sofisticadas, que se vean más realistas, utilizando otro tipo de materiales, telas, para darles un toque más real a lo que son las piñatas tradicionales”, explicó.

Recordó que anteriormente utilizaban principalmente papel china y papel crepé, mientras que actualmente han incorporado foami, telas, diamantina y foami diamantado, entre otros materiales que permiten crear diseños diferentes.
Con esta evolución, las piñatas dejaron de ser exclusivas para los niños y ahora también existen diseños para adultos, algunos bastante subidos de tono, que son utilizados en despedidas de solteros, fiestas o celebraciones relacionadas con la llegada a la mayoría de edad.
Ávalos Ramírez señaló que las piñatas para adultos tienen una demanda constante y se han convertido en una opción para darle un toque diferente y divertido a las celebraciones.
“La verdad es que es de todo. Las piñatas que son para adultos, todo el tiempo sí tienes, siempre va a haber en existencia y siempre se van a vender; es venta segura. Ya no son nada más para niños, ya hacemos piñatas para adultos”, comentó.
Explicó que estos productos son utilizados principalmente para generar un momento de diversión durante las fiestas, donde los asistentes pueden convivir y posteriormente romper la piñata.
“Yo creo que las usan para divertirse; primero se divierten con ellas, bailan y después las rompen. Es para pasar un momento chusco”, agregó.
Esta tendencia demuestra que la picardía mexicana permanece presente no solamente en fechas especiales, sino también en diferentes tipos de celebraciones. Sin embargo, la elaboración de estos productos puede representar un gasto considerable debido a la variedad y complejidad de los materiales utilizados.
La elaboradora explicó que una piñata con mayor nivel de detalle puede alcanzar precios de entre mil 500 y 2 mil 500 pesos, dependiendo de sus características y dimensiones.
“Una piñata ya muy detallada puede costar mil 500 o 2 mil 500, ya dependiendo. También hacemos escenografías para eventos, trabajamos para personas que hacen decoraciones en fiestas y hacemos figuras grandes”, detalló.
Así, las tradicionales piñatas continúan transformándose para adaptarse a las nuevas celebraciones, conservando al mismo tiempo ese ingrediente de creatividad, humor y picardía que forma parte de las fiestas mexicanas.