En total abandono y representando un peligro para los usuarios del transporte público se encuentran decenas de paradores de autobuses en Tamaulipas, un proyecto que inició hace varios sexenios pero al que lamentablemente nunca se le dio mantenimiento.
La falta de conservación, pero sobre todo la mala calidad de la construcción y la mala planeación en su ubicación, ha provocado que muchos de ellos ya estén derrumbados por los estragos del tiempo.
Algunos de estos paradores fueron colocados en canales, en lugares fangosos o en zonas inestables, utilizando materiales de mala calidad, lo que aceleró su deterioro.
Hoy lucen con varillas expuestas, techos colapsados, muros cuarteados y bases hundidas, a punto de venirse abajo por completo.
Lo que debería ser un refugio para cubrirse del sol, de la lluvia o del granizo, se ha convertido en una trampa para quienes aún tienen que movilizarse en transporte público y buscan resguardarse de las inclemencias del tiempo.
Uno de los casos más evidentes es el parador ubicado sobre la carretera Zaragoza-Llera, así como varios más que se encuentran sobre la Carretera Federal 85, en el tramo Victoria-Mante, los cuales están completamente caídos y fuera de uso, invadidos por la maleza y convertidos en basurero.
Usuarios hicieron un llamado a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para que atienda esta situación y realice una revisión integral de todos los paradores en el estado, antes de que se registre un accidente que ponga en riesgo la vida de las personas que a diario esperan el autobús en esos puntos.