A cinco meses del estallamiento de la huelga en la empresa Trico, en Matamoros, las trabajadoras continúan a la espera de una solución al conflicto laboral, mientras aumenta la preocupación por el tiempo que podría prolongarse el proceso.
Durante un recorrido por las inmediaciones de la planta, se observó a trabajadoras que prefieren mantenerse al margen de declaraciones públicas.
Algunas reconocieron de manera reservada que existe temor de hablar sobre la situación, pero también expresaron preocupación por la falta de una salida al conflicto después de cinco meses.
El temor de que la espera pueda extenderse durante años tiene como antecedente lo ocurrido con los trabajadores de Componentes Universales en Matamoros.
Esa empresa cerró sus operaciones en marzo de 2023 y dejó a cientos de trabajadores sin empleo. En noviembre de ese mismo año, el Gobierno de Tamaulipas informó que un tribunal laboral había emitido una sentencia favorable y estableció una obligación de pago de 191 millones de pesos para indemnizar a 450 trabajadores sindicalizados y 100 de confianza.
Sin embargo, el conflicto no terminó con la sentencia. En abril de 2026 todavía continuaba el proceso de liquidación mediante la venta de maquinaria y otros activos de la empresa, con alrededor de 650 personas que seguían esperando recibir recursos derivados de ese procedimiento.
El antecedente es parte de la preocupación que hoy expresan trabajadoras de Trico: que una disputa laboral que ya acumula cinco meses pueda prolongarse por mucho más tiempo.
Por ahora, la huelga continúa y las trabajadoras permanecen a la espera de una definición sobre el futuro de su relación laboral y de una posible solución al conflicto.