VIE 14 FEB
30°

Nuevo León

Viven abuelitos con amor, compañía y alegría gracias a casa hogar

Por: Olivia Martínez

26 Agosto 2026, 13:46

Compartir

Gracias a la labor de profesionales de la Casa Hogar San Vicente de Paúl, la vida de adultos mayores que se quedaron solos y sin recursos, cambió para bien

Publicidad

Don Lorenzo Rodríguez Villanueva perdió la vista, una pierna... y a su familia.

"La vista la perdí a través de la diabetes, y mi pierna la perdí por lo mismo... a través de ustedes hago un llamado a mis hijas, a mis hijos que me vengan a ver: les hago un recordatorio de que yo soy su padre de ellas y de ellos y aquí estoy esperando que vengan a visitarme", dice.

testimonio-abuelitos2.jpg

Su vida, como la de 50  adultos mayores que se quedaron solos, abandonados, enfermos y sin recursos, cambió para bien.

Y eso fue a partir de que llegaron a la Casa Hogar San Vicente de Paúl, en el centro del municipio de García, donde de forma gratuita reciben alimentos, atención médica y cuidados, las 24 horas del día.

Aquí, ahora viven con amor, en compañía y en alegría.

Esto es posible gracias a la labor de profesionales, que dirige la  responsable voluntaria vicentina del Hogar San Vicente de Paúl, Irma Escamilla de Garza Junco.

"Me siento bien gracias a Dios y gracias a las cuidadoras, a las que nos toca cada día diferente", expresa don Lorenzo.

Fue compositor, y conserva la música por dentro, cantando.

Otro adulto mayor, don Héctor Maldonado, está contento.

"Me levanto, me baño, me pongo a  jugar a la lotería. A veces gano, aquí tengo mi feria.  Todos los días juego", explica.

testimonio-abuelitos3.jpg

Lupita Gómez Monsiváis llegó con una pierna ulcerada, la diabetes, angina de pecho y el ritmo cardiaco alterado.

"Me dio mucho alivio cuando vine aquí. Venía de dar asco: me escurría la sangre, el agua, yo me encomendé a mi madre querida, todas la tardes vengo y le digo a Dios, me persigno y me  encomiendo", refiere, en el interior de la capilla de esta institución.

"Tengo nomás una hija, pero ella no me viene a ver... yo me quedé sola en el mundo, por eso me vine sola para acá, a mí nadie me trajo, yo sola vine", aclara.

"Les doy las gracias: a mí me llevan a curar y a los medicamentos. Y me  van a llevar el día 15 a romperme un bolita que tengo  en el brazo, es grasa. Sí, yo estoy muy agradecida (con la institución) y les agradezco porque vamos allá bien lejos y nos pasamos también al Hospital Metropolitano", refiere.

"Tengo una musiquita ahí que es la que prendo.Tengo un radiecito (con el que se entretiene)... y mi fe en Dios", resalta.

Las personas adultas mayores que son  beneficiarias de Casa Hogar San Vicente de Paúl tienen calidad de vida.
Y lo mejor: tienen amor.

Comentarios