Fue en el año de 2008 cuando, ante la falta de oportunidades, el señor Francisco Calvillo, en compañía de su esposa, decidió colocar un pequeño puesto de venta de comida con un platillo inusual: caldo de rata, el cual, debido a la curiosidad y su sabor, se volvió una tradición.
“Pues como no tenemos trabajos, dije qué hacemos y se me ocurrió hacer esto en lo que consigo trabajo, hay que vender caldo de rata en lo que consigo y aquí me quedé ya; no pude jalar aquí en la obra, ya me quedé aquí”.
¿Cómo surgió el negocio del caldo de rata?
Donde algunos veían algo desagradable, el señor Calvillo vio una oportunidad, debido a la gran cantidad de ratas de campo que se encuentran en la zona.
“La rata, como le digo, es una rata muy bonita, porque es rata de campo, que no está mugrosa ni nada como la de la ciudad. Y aparte tiene muchas vitaminas, muchas propiedades”.
¿Cómo consiguen las ratas de campo?
La recolección se realiza en el monte, en zonas con vegetación como nopales y lechuguilla, donde participan varias personas.
“Hay que ir al monte, unas 45 personas, donde hay espinas de nopales, lechuguilla, donde hay de todo. Entonces uno busca la ratonera; ahí hay un montón de ratitos de campo, todas amontonadas. Con una puya le picamos y nos rodeamos los demás, y el que le salga”.
¿Cómo se prepara el caldo de rata?
La forma de preparación es sencilla. Tras retirarles la piel, se lavan y se cuecen a la leña con tomate, ajo, elote y chile, buscando que el sabor no se opaque. Se acompaña con arroz, tortillas y limón.
Las ratas de campo se consideran un alimento rico en minerales, al que se le atribuyen beneficios contra la anemia y afecciones respiratorias, lo que lo hace atractivo para muchos.
“Todos han comentado que sí les ha gustado eso, y sigue viniendo la gente”.
¿Dónde se ubica el negocio en García?
El tejabancito del señor Francisco y su familia se encuentra sobre la carretera Las Maravillas, en su cruce con Sabanillas, en García, donde atienden de viernes a domingo a partir de las 12:00 del mediodía.
“Eso quiere decir que la gente sí le gusta mi caldito, eso está bien; sí me siento bien que la gente venga”.