Todos los días, para cruzar el Río San Juan, los habitantes de al menos 14 comunidades de los municipios de Cadereyta y Los Ramones hacen fila para subirse a la balsa que los traslade de un extremo a otro, ya que el puente vehicular "Las Alazanas” lleva seis años roto.
Así de claro: a la altura de las comunidades Las Alazanas y Los Ramones no hay otra manera de ir de un punto a otro.
En medio del peligro, todos tienen que abordar la vieja embarcación "hechiza”: los niños para ir a la escuela, los adultos para ir a trabajar en las huertas y los abuelitos para ir a la consulta médica.
Con el temor de caer en la profundidad de este río, los habitantes de ambos municipios van jalando las cuerdas que le permiten a esta rudimentaria embarcación avanzar sobre las aguas, mientras el balsero es quien lleva la mayor responsabilidad.
Los trabajadores necesitan ir a las huertas de naranja y limón para cumplir con su jornada, pero su productividad se ve arriesgada porque, ya teniendo el producto, se complica la forma de trasladarlo en la balsa, principalmente por su peso.
La incomunicación afecta a todos, pero en mayor proporción a los habitantes de la comunidad de "El Tepehuaje”, en Cadereyta, y de la comunidad de "Las Alazanas”, en Los Ramones.