La última sentencia de pena de muerte que se dictó en Nuevo León fue en el año de 1961 por el juez Marco Antonio Leija Moreno, fundamentado en que la Constitución Local sí contemplaba el sacrificio o ejecución como castigo ejemplar. Pero es de aclarar que en ese entonces, la pena de muerte no se aplicaba, sino que se conmutaba por pena de cárcel. En los anales de la historia, se registra que la última sentencia de pena de muerte en tierras regias fue la que se dictó en 1961. Y fue para el doctor Alfredo Ballí Treviño, acusado de matar a su paciente y amigo Jesús Castillo Rangel el 8 de octubre de 1959, con quien sostenía una relación sentimental. El médico asesino fue acusado de premeditación, alevosía, ventaja y traición, al inyectarle a su víctima pentotal sódico para inmovilizarlo en su consultorio de la colonia Talleres, luego lo degolló y posteriormente lo descuartizó para después tirar los restos en el Rancho La Noria, en el municipio de Guadalupe. El caso, que horrorizó a la sociedad regiomontana, acaparó las planas de los periódicos. te puede interesar'Manitas' que pintan un apoyo invaluableEl abogado Horacio Moyar, quien en ese entonces ya litigaba, recordó que el juez Marco Antonio Leija Moreno, fue quien dictó esa sentencia para el entonces recluso del Penal del Topo Chico, pero se cambió por la pena de 27 años de prisión. A principios del siglo pasado los usos y costumbres llevaban a la autoridad a aplicar la Ley Fuga a los responsables de delitos graves, dejándolos sueltos para luego perseguirlos y matarlos a balazos, y con el tiempo se decidió plasmar en la ley un castigo rígido, que era la pena de muerte, y aunque el Poder Judicial resolviera en ese sentido, el titular del Poder Ejecutivo, en este caso el gobernador, la conmutaba por ser una medida sanguinaria y al final ordenaba aplicar sólo cárcel. Y precisamente el médico Ballí inspiró el personaje del doctor Hannibal Lecter, el caníbal de la película El Silencio de los Inocentes, cinta que se estrenó en los cines treinta años después del sonado crimen que estremeció a la entidad. El abogado recuerda que en esa época no se hablaba de otra cosa más que de la saña del médico asesino, que estaba molesto porque su pareja se iba a casar. te puede interesarLe canta sus verdades a las autoridades de NL"Que iba a contraer matrimonio, se lo manifestó, entonces lo inyectó y posteriormente al cometer ese homicidio fue y lo arrojó por unos terrenos de Guadalupe y donde se decía que una vaca pinta había levantado la tierra y aparecían los huesos de esa persona, lo descuartizó", evocó.Se dice que el juez Leija Moreno, quien falleció hace dos años, contaba la anécdota que poco después de que el doctor Ballí purgó su condena, se lo topó en un centro comercial y que el exconvicto le dio las gracias porque aunque firmó la sentencia de pena de muerte, ésta nunca se aplicó.
Nuevo León
Última pena de muerte en NL fue para el Hannibal Lecter 'regio'
Ahora que surgió la propuesta de aprobar la pena de muerte para feminicidas y asesinos de menores de edad, vale la pena recordar que ese tipo de sentencias, en las que el Estado le podía quitarle la vida a los responsables de delitos, sí existieron en Nuevo León