José Miguel Estudillo, el héroe que brindó el apoyo a la familia de Toñito luego de que su vida corriera riesgo.
El oficial de tránsito de la Policía de Guadalupe se encontraba realizando su turno con normalidad, cuando decidió detenerse a ayudar a un hombre con un problema con su camioneta y fue en ese instante que algo cambió.
“Me acerco al vehículo y me indica el conductor que llevaba un menor herido. Inmediatamente abordo mi motocicleta y le digo que me siguiera, asimismo, prendo los códigos y salimos en marcha en el Hospital Materno Infantil, abriéndole paso entre los vehículos”.
Rápidamente, la capacitación de Miguel le permitió reaccionar a tiempo y adecuadamente, comenzando el camino rumbo al hospital.
En el trayecto se encontraron con el reto más importante: la falta de cultura vial de los automovilistas.
“Hay mucha falta de cultura vial, de verdad, yo les pido a las personas que cuando vean luz de emergencia, abriendo el espacio, por favor, que se abran el paso porque no se va a la magnitud, verdad, que la persona sea algo mínimo o grande, verdad, queda en el paso, porque si hace falta esa cultura vial”.
Sin embargo, pese a las dificultades, lograron llegar a tiempo para que el pequeño Toñito fuera atendido.
Familiares y autoridades municipales, así como Edgar, el conductor del taxi de aplicación, agradecieron al oficial por sus acciones, tratando de darle una gratificación; sin embargo, su respuesta fue: “No, porque es mi deber”.
“Es mi deber, mi obligación como servidor público; de verdad, aparte de ser una obligación y todo, es humanismo, con el cual todos pueden participar. No es necesario tener un uniforme; todos podemos participar siendo civiles, apoyando a una persona, por más mínimo que sea, muy grande”