Don Ricardo Salazar Rodríguez es un padre de familia que, pese a todo, ha salido adelante.
Durante mucho tiempo, estuvo en estado de coma, tras sufrir un accidente cerebro-vascular.
A este taxista, los médicos lo desahuciaron. Y le advirtieron a su familia que ya no había nada qué hacer.
Pero su esposa, doña Reyna Guadalupe Hernández, no se resignó, y se amparó en su fe.
"Me decían lo mismo: que iba a quedar vegetal. Yo sólo le pedía a Dios que me diera fuerzas por mis hijos, que tenía que sacar adelante y sacarlo a él y no quería verlo postrado en una cama", explicó.
Por fortuna, ocurrió casi un milagro, y él comenzó a reaccionar.

Fue el gran amor que don Ricardo le tiene a su esposa e hijos lo que, en lo más profundo de su ser, lo inspiró a luchar por su vida.
En el hospital, lo dieron de alta con sonda gástrica, con traqueostomía, y con infinidad de problemas.
Dios tenía otros planes para él, y comenzó a recuperarse.
"Tuvimos que echarle todos los kilos para sacarlo adelante, los milagros existen, siempre, siempre. Tengo una fe muy puesta en Dios", afirmó su esposa.
Ya pasaron siete años, y todo evoluciona bien.
Gracias a las terapias de rehabilitación que él recibe en la Ciudad de la Inclusión, del DIF del Municipio de Monterrey, don Ricardo es otro y ha avanzado para vencer las secuelas.
Con la ayuda de su familia y de los terapeutas, lo está logrando.
"Yo nunca he sido de "peros". Sí se puede, gracias a Dios y con la ayuda de ellos, tengo que lograrlo", declaró don Ricardo.

El DIF regio le acaba de dar la noticia de que podrá usar el domo acuático. Y así, el proceso de su rehabilitación será mucho más efectivo.
Doña Reyna está plena porque el padre de sus tres hijos demostró ser muy fuerte, y él le agradece porque sin ella no lo habría logrado.
"Yo nomás le digo a él que lo amo como desde el primer día y lo quiero seguir teniendo a mi lado", aseguró.
"Es un gran padre de familia, es un poquito enojón”, comentó ella, riéndose.
"Sus hijos lo aman demasiado, dijo.
Y él respondió: "Yo te agradezco todo el apoyo, te amé ayer, te amo hoy y te amaré toda la vida, gracias por tu gran apoyo".
Se dieron un gran beso y un abrazo, prometiéndose más amor.
