El regreso a clases que debía estar marcado por la ilusión de comenzar un nuevo grado terminó convertido en una protesta para familias de la primaria Tomás Algaba Gómez, en la colonia Protexa, en Santa Catarina.
Ayer, mientras cientos de estudiantes regresaron a las aulas en Nuevo León, padres de familia de este plantel decidieron no permitir el ingreso de sus hijos y alzar la voz para denunciar lo que aseguran son años de presuntos abusos.
Los padres señalan directamente a la directora Alicia García Rodríguez, quien, de acuerdo con las familias inconformes, lleva más de 10 años al frente de la escuela. Aseguran que durante este tiempo se habrían presentado episodios de gritos, castigos y expresiones que habrían afectado emocionalmente a los estudiantes.
Como parte de sus denuncias, los padres de familia han presentado audios y testimonios de alumnos y exalumnos que permiten conocer el trato que algunos menores habrían recibido dentro del plantel. En una grabación de audio, se escuchan gritos de las directora a los estudiantes donde se dirige a ellos como “porquería de huercos”, confirmando el abuso psicológico que viven los menores.
Una de las exalumnas compartió un episodio ocurrido durante diciembre, cuando las bajas temperaturas hacían difícil permanecer en el exterior.
“En diciembre, cuando hacía mucho frío, la directora se quedaba adentro en la calefacción y como castigo me dejaba afuera con todo el frío”, relató la joven quien ahora cursa la secundaria.
Afectando esta situación a su salud mental. “Tuve que llevar terapia psicológica, porque me afectaron mucho sus palabras”, contó, al recordar expresiones como “burro”, “sucio” y “mal estudiante”.
Otro exalumno relató situaciones que, forman parte de las evidencias que han reunido. El joven asegura que desde los salones podían escucharse los gritos de la directora hacia maestros y alumnos y recuerda haber visto a compañeros salir asustados de la dirección. Incluso, cuenta que en una ocasión entró a la oficina para entregar unos documentos y presenció cómo la directora le gritaba a un maestro que estaba llorando.
Lo alarmante es que estos testimonios no corresponden únicamente a una generación, ya que se siguen presentando relatos similares de alumnos que actualmente estudian en la escuela.
También señalan que algunos maestros tendrían miedo de expresar sus inconformidades y que los menores habrían llegado a sentir temor de acudir a la dirección, incluso para pedir algo tan sencillo como una copia o una pluma.
A la denuncia por el presunto maltrato se suma el reclamo de los padres por el manejo de los recursos de la escuela. Las familias aseguran que existen alrededor de 50 mil pesos que presuntamente no han sido comprobados, por lo que exigen que se revisen las cuentas y se determine qué ocurrió con ese dinero.
Los padres aseguran además que el número de alumnos de la escuela se ha reducido con el paso de los años. Afirman que anteriormente había dos y hasta tres grupos por grado y actualmente solamente existe uno por cada grado, con alrededor de 100 alumnos en total. Para las familias, esta disminución también refleja el deterioro que, aseguran, ha sufrido la institución durante los años que la directora ha permanecido al frente.
Y mientras los padres exigen que se investiguen los señalamientos, quienes permanecen en medio de esta disputa son los estudiantes. Los niños esperaban llegar con su uniforme, mochila y la ilusión de comenzar un nuevo ciclo escolar, pero hoy se suman dos días perdidos en su nuevo ciclo escolar.
La inconformidad ya fue llevada ante el Centro de Orientación y Denuncia (CODE) mediante una denuncia formal, firmada por los padres de familia, en la que exigen la destitución inmediata de la directora y la asignación de nuevo personal.
Ahora esperan que las autoridades educativas atiendan sus señalamientos, investiguen las presuntas irregularidades y garanticen que sus hijos puedan regresar a una escuela donde se sientan seguros, escuchados y respetados.