Los apagones en la zona metropolitana de Monterrey, que continuaron registrándose durante este fin de semana y que, según especialistas, podrían persistir durante el resto del verano, obedecen principalmente a dos factores: la falta de experiencia del equipo que actualmente opera la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Nuevo León y deficiencias en la planeación del sistema.
De acuerdo con ingenieros que forman parte del sistema operativo de la CFE en la entidad y que solicitaron omitir su identidad, problemas como la falta de transformadores, derivada de que no se solicitaron con hasta un año de anticipación, así como el rezago en el mantenimiento de instalaciones como subestaciones eléctricas, reflejan una insuficiente planeación.
A ello se suma, señalaron, la falta de experiencia para operar el sistema durante contingencias climatológicas, como olas de calor o tormentas, lo que deriva en interrupciones del servicio.

Esto fue lo que explicaron a El Horizonte integrantes del organismo, quienes detallaron las causas que, a su juicio, están detrás de las fallas recientes.
Incluso, afirmaron, el “megaapagón” del pasado 19 de junio, que en algunos sectores se prolongó hasta por seis días, se debió a que el centro meteorológico de la División Golfo Norte de la CFE no anticipó la magnitud de la tormenta, por lo que no existía un plan suficiente para atender los cortes de energía que esta provocó.
Además, desde un día antes ya se registraban interrupciones en el suministro eléctrico, aunque estas fueron programadas. Según las fuentes, el 18 de junio la temperatura alcanzó los 45 grados Celsius y la demanda eléctrica llegó al 97% de la capacidad instalada. Ante ese escenario, y para evitar una falla generalizada del sistema, se aplicaron cortes controlados del servicio.

“Esa vez ya estaban aplicando lo que llaman ‘tirada de energía’, una especie de ‘tandeo’ que consiste en cortar la luz en algunos sectores cuando el consumo se acerca a la reserva operativa, de entre 6% y 3%, lo que pone en riesgo todo el sistema. Luego llegó la tormenta, que no habían previsto, y colapsó todo.
“Lo peor es que no había suficientes cuadrillas para atender los reportes y tampoco había transformadores porque no se habían solicitado con anticipación”, indicó una de las fuentes a El Horizonte.
En aquella ocasión, la CFE informó que 284,000 usuarios se quedaron sin energía eléctrica, lo que representó cerca del 15% de los 2 millones 9,142 clientes que la paraestatal tiene en Nuevo León.

El actual titular de la División Golfo Norte de la CFE, a la que pertenece Nuevo León y cuya sede se encuentra en la entidad, es Alfredo Calderón Martínez, quien asumió el cargo en noviembre de 2025 en sustitución de Osvaldo de León Ortiz.
Según las fuentes consultadas, Calderón Martínez no cuenta con la experiencia suficiente para enfrentar contingencias de gran magnitud ni ha impulsado acciones para abatir el rezago en el mantenimiento de subestaciones eléctricas o garantizar la disponibilidad de equipos estratégicos, como transformadores. Incluso, señalaron, varios de estos equipos tienen hasta 20 años de operación y están próximos al final de su vida útil.
De acuerdo con las mismas versiones, el descontento generado por el apagón masivo del 19 de junio escaló hasta la Presidencia de la República, lo que derivó en el envío de personal especializado para coordinar la atención de la contingencia.
“En esa ocasión, debido a que el problema no fue previsto, se tuvieron que solicitar transformadores de otras entidades y posteriormente se les repusieron. También llegaron cuadrillas de otros estados para apoyar en las reparaciones”, señalaron.
El pasado 24 de junio, El Horizonte publicó que, a diferencia de años anteriores, los apagones no se resolvieron en uno o dos días, sino que en algunos casos se prolongaron hasta seis días. Según especialistas, ello evidenció un sistema operando cerca de su límite.
El 19 de junio, el consumo alcanzó el 97% de la capacidad instalada y, de acuerdo con el Clúster Energético de Nuevo León, la infraestructura no ha recibido las inversiones suficientes para ampliar su capacidad.
En la entidad se generan, según datos oficiales, alrededor de 9,000 megawatts-hora (MWh) de energía eléctrica, mientras que el consumo local ronda los 5,000 MWh. Es decir, aproximadamente el 55% de la energía producida se utiliza en Nuevo León, mientras que el resto se distribuye a otras entidades, como Coahuila y Tamaulipas, señalaron especialistas.
Y CONTINUARÁN APAGONES
Este fin de semana, vecinos de la colonia Nuevo Amanecer, en Apodaca, reportaron que llevaban cinco días sin energía eléctrica y que, pese a los constantes reportes realizados, el servicio no había sido restablecido.
Una situación similar denunciaron habitantes de la colonia Cortijo La Silla, en Guadalupe, quienes señalaron que es común que el suministro se suspenda por al menos cuatro horas durante las noches entre semana.
César Cadena, presidente del Clúster Energético de Nuevo León, señaló que la falta de inversión en infraestructura, mantenimiento y redes de distribución provocará que los cortes de energía continúen durante lo que resta del año.
“Es muy malo dar pronósticos y aún peor hacer pronósticos negativos, pero desgraciadamente la realidad termina imponiéndose. Nos enfrentamos a una situación evidente: no hay más generación eléctrica y continúan las altas temperaturas. Yo creo que vamos a seguir teniendo apagones. No veo por qué la situación vaya a ser diferente”, expresó.