Piden apoyo; todo les falta pero no pierden el ánimo

Pareja de la tercera edad enfrenta dificultades para sobrellevar el día a día ante situaciones que les impiden obtener recursos

Desde que Ana conoció a Julián, él fue sus piernas, pero un accidente reciente lo dejó sin caminar.

Ella lleva más de 40 años sin usar sus piernas bien, él un mes. Ella no se rinde, se duerme sin pensar que, al otro día, quizás, no tengan para comer.

Él llora porque ya no puede ayudar a su esposa.

Ana Bertha y Julián Arturo necesitan ayuda. Arturo se quebró cuando concreto le cayó en su pie derecho y lo encerró en su cama. Ana no camina bien desde los 13 años, pero con su esposo inválido, busca la manera de arrastrarse, llegar a su silla de ruedas y salir.

“Él me lleva a trabar a bodeguitas, a los Oxxos, definitivo, parece que nos fuimos a un barranco bien hondo, porque no camino yo”.

Fue en mayo cuando conocimos a Ana y Julián, una pareja de adultos mayores que pedían apoyo en Oxxos y bodegas Ahorrera cercanos de la Fomerrey 35 de Monterrey, para conseguir una silla de ruedas para Ana, pero después del accidente de Julián, cualquier ayuda es válida.

“Necesitamos una ayuda, económicamente. Ahora ella es la que empuja la silla”, dice Julián en la cama donde tiene que hacer del baño y comer.

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Ana y Julián viven en la avenida Los Ruteros número 5332 en Fomerrey 35, en Monterrey; como puede, Ana llega a su silla de ruedas para ir a una tienda y surtirse.

Ya no consigue dinero desde que Julián no la empuja, pues sólo llega hasta donde sus brazos le dan.

Sin Julián, ahora ella debe de tener las fuerzas para empujar su silla de ruedas. Los brazos le duelen por empujar una silla que la llanta no le sirve, en donde los pies le cuelgan por no tener donde recargarlos y que ninguna persona le ayuda a empujar.

“Tal vez en el Oxxo me den un poquito más, pero no, yo sola no puedo. Necesito a él para que él me tire la sillita”.

Ana se empuja y con su silla ahora sale sola. Julián se queda en su casa sin poder ayudar a su esposa.

El amor no acaba, ella está feliz si él se anima, Julián busca ser fuerte para no desanimarla, pero ambos saben que sin ayuda, no podrán conseguir pañales, dinero y, sobre todo, alguien que los apoye con las necesidades que tienen.

“Todavía no me rajo, aquí estamos. Pasa otro día y mejor actúo. Salgo con la sillita y ahí voy. ¡Ay Dios, nomás con la subidita me canso”.

Ana y Julián viven rodeados de basura. Ella trata de tener limpia su casa, pero apenas y puede caminar y la basura se acumula.

Piden ayuda, pues todo falta, menos el amor, Ana y Julián llevan más de 40 años juntos y los dos se apoyan. Pueden comer sopa instantánea o nada, pero siempre juntos.

Él llora por no ayudar a su esposa, ella lo anima, él es su fuerza, ella es el motivo de seguir para él.


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