En medio del debate que ha desatado la reactivación del proyecto Monterrey VI, surgen datos sobre las lluvias que refuerzan la postura de quienes consideran necesario que Nuevo León cuente con proyectos hídricos capaces de garantizar el abasto de agua a largo plazo, como el acueducto del río Pánuco.
Durante los meses de verano, Nuevo León ha registrado hasta casi 50% menos lluvias de las ya anticipadas como raquíticas, lo que significa que los pronósticos de escasez se quedaron cortos. Lo más preocupante es que se espera que la tendencia continúe durante septiembre.
Ante este panorama, legisladores y especialistas sostienen que es necesario que el estado avance en proyectos como el acueducto mediante el cual se transportarían 15 metros cúbicos por segundo (m³/s) de agua desde el Río Pánuco, en San Luis Potosí, hasta la presa Cerro Prieto, en Linares.
Ni los pronósticos acertaron
Si los pronósticos no eran alentadores, la realidad resultó aún más adversa. Para julio, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) estimaba 43.2 milímetros (mm) de precipitación; sin embargo, sólo se registraron 37.5 mm, es decir, 13% menos. Además, esa cantidad representa 45% menos que los 67.6 mm correspondientes al promedio histórico para ese mes.
Para agosto, la Conagua había anticipado 59.5 mm de lluvia, pero únicamente se registraron 31.5 mm, una diferencia de 47 por ciento.
Esa cantidad también se ubica 60% por debajo del promedio histórico de agosto, que es de 79.6 mm.

¿Qué se espera para las lluvias de septiembre?
Y para septiembre, considerado el mes más lluvioso del año, se estima que la tendencia de sequedad continuará.
En este mes, normalmente se registran 159 mm de lluvia; sin embargo, la Conagua prevé apenas 95.7 mm, lo que representa 40% menos que el promedio histórico.
De cumplirse ese pronóstico, entre julio y septiembre habrán caído en la entidad 164.7 mm de lluvia, cifra 46% inferior a los 306.2 mm que históricamente se registran durante ese periodo.
En 2026 llueve menos de lo normal
La tendencia de escasas precipitaciones también se ha reflejado en lo que va del año. Datos de la Conagua indican que entre enero y agosto se han acumulado 363.3 mm de lluvia, cifra 6% inferior a los 386.7 mm correspondientes al promedio histórico del mismo periodo.
Crece presión por nuevas fuentes
El pasado viernes, Info 7 dio a conocer que el estado reactivó el proyecto Monterrey VI al presentar ante la Semarnat el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) para construir la obra, que contempla un acueducto de 396 kilómetros y garantizaría suministro de agua para más de 30 años.
El lunes se informó que Agua y Drenaje de Monterrey (AyD) también preparaba estudios complementarios para el proyecto, en caso de que la dependencia federal apruebe la solicitud.
Monterrey VI es un proyecto impulsado por el entonces gobernador Rodrigo Medina, quien obtuvo la concesión de agua por parte de la Conagua en 2011.
La obra, cuyo costo se estimaba en alrededor de $15,000 millones de pesos, nunca comenzó a construirse, ya que fue cancelada por el siguiente gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, decisión que algunos actores políticos atribuyen a razones políticas.
Diputados piden analizar la viabilidad de Monterrey VI
Sobre el tema, diputados locales señalaron que es necesario analizar el proyecto con seriedad, pues consideran que su cancelación fue un error.
El priista Javier Caballero indicó que Monterrey VI garantizaría agua a largo plazo para una ciudad en constante crecimiento.
“Yo creo que todo cae por su propio peso. Es un proyecto que en su momento representaba la solución para el abasto de agua de la zona metropolitana de Monterrey".
“Actores de la política se manifestaron en contra y, durante el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, echaron abajo el proyecto porque sostenían que existía una alternativa más viable, que era la presa Libertad".
“Este proyecto le garantizaba una solución de por lo menos 50 años al estado de Nuevo León, y sería positivo retomarlo”, indicó Caballero.
Por su parte, Guadalupe Rodríguez, coordinadora de la bancada del PT, consideró que debe realizarse un estudio amplio y garantizarse los recursos necesarios para una obra de esa magnitud.
“Creo que este tipo de proyectos de gran envergadura, que implican una visión de largo plazo en materia de agua, deben partir de bases sólidas”, enfatizó.