Todas las personas tienen una tendencia a hablarse de manera negativa, ya sea con una voz muy crítica o mediante pensamientos más sutiles que terminan afectando su bienestar emocional.
En entrevista con el doctor Javier Gutiérrez Olvera, especialista en mindfulness, aseguró que que este tipo de diálogo interno forma parte de un mecanismo de defensa psicológico cuyo objetivo es proteger a las personas de situaciones adversas o peligrosas.
Sin embargo, advirtió que ese recurso también puede generar sentimientos de culpa, vergüenza, autorreproche e incluso baja autoestima.
La importancia de reconocer el diálogo interno
El especialista señaló que, ante un error o un resultado desfavorable, es común que las personas se etiqueten con frases como "soy un torpe" o "soy un fracaso", expresiones que terminan provocando malestar emocional.
Por ello, indicó que el primer paso consiste en tomar conciencia de esas frases automáticas para comenzar a modificarlas.

Gutiérrez Olvera explicó que cuando aparece esa voz negativa, la recomendación es dirigir la atención a la respiración.
Con este ejercicio se interrumpe el piloto automático que mantiene ese flujo constante de pensamientos críticos.
"En el momento en el que respiramos con atención, llevamos la atención a nuestro cuerpo para darnos cuenta que zonas de nuestro cuerpo se tensan o se incomodan cuando generamos esa frase", explicó el doctor.
Además, invitó a prestar atención al cuerpo para identificar qué zonas se tensan o generan incomodidad al surgir esos pensamientos, ya que enfocarse en las sensaciones físicas favorece la relajación.
"Me hablo con respeto"
Una vez que la persona recupera la calma mediante la respiración, el especialista propone utilizar frases breves que ayuden a mantener una visión más objetiva de la situación.
La principal recomendación es repetir: "Me hablo con respeto", una frase que, explicó, favorece que los pensamientos posteriores sean menos críticos y más equilibrados.
Aclaró que este ejercicio no significa ignorar la realidad ni dejar de reconocer los errores, sino aprender de las experiencias difíciles sin caer en la culpa o el autorreproche.
"No se trata de no ver la realidad, no se trata de no reconocer errores, se trata de que nosotros aprendamos de la situación adversa, pero sin caer en la culpa o en el autorreprocho", aseguró.
Gutiérrez Olvera señaló que dedicar entre 10 y 15 minutos diarios a la respiración consciente ayuda a desarrollar el hábito de detectar con mayor facilidad la aparición de pensamientos negativos.
Con la práctica constante, añadió, las personas permanecen más conectadas con el presente, lo que facilita restarle fuerza a esa voz crítica cuando aparece.
Finalmente, destacó que este ejercicio no solo favorece una mayor autocompasión y una mejor autoestima, sino que también puede evitar que los patrones de diálogo negativo se transmitan a los hijos y otros integrantes de la familia, quienes suelen aprender esas formas de comunicación mediante el ejemplo.
