Lo que sería una cirugía para mejorar su salud terminó por cambiarle la vida a Víctor Sosa. Desde hace casi un año, perdió la movilidad tras una intervención médica que, de acuerdo con su familia, habría derivado en una presunta negligencia.
Aunque posteriormente se sometió a una segunda operación con la esperanza de revertir el daño, hoy continúa en proceso de recuperación, sin poder caminar.
“Mi vida era muy movida, me levantaba desde las 4 de la mañana, trabajaba todo el día hasta las 9 de la noche.
También tenía mis momentos de esparcimiento iba a ver a Tigres, tenía mi equipo de fútbol de veteranos tenía una vida muy alegre, muy activa”, recuerda.
El cambio fue drástico.

“El neurólogo dijo que en 15 días iba a salir… ya pasaron 10 meses y no he podido caminar. Sí me dio para abajo… yo era una persona muy activa y de repente no poder moverte”, relata.
La situación también impactó a su familia. Su esposa tuvo que dejar de trabajar para cuidarlo, mientras él enfrentaba un proceso emocional complicado.
“Al principio no quería saber nada de nadie, ni prendía la tele. Cambió todo, nos cambió la vida a todos”, comparte.
Sin embargo, Víctor encontró una manera de mantenerse activo y salir adelante desde casa. Retomó el oficio que aprendió desde joven: reparar balones, actividad por la que es conocido en sectores como San Bernabé y Aztlán.
“Me motiva mucho que la gente venga a reparar sus balones. Este negocio viene de mi abuelo, luego mi papá, y yo desde los 19 años arreglo balones”, explica.

En medio del ambiente futbolero rumbo al Mundial, su historia adquiere un significado especial. La pasión por el fútbol sigue intacta, aunque ahora la vive de forma distinta.
“Me da mucha nostalgia, yo fui al Mundial del 86, y ahora quisiera estar ahí otra vez”, dice.
A punto de cumplir un año desde que su vida cambió, Víctor no pierde la esperanza de volver a ponerse de pie. Mientras tanto, continúa trabajando desde casa y hace un llamado a la comunidad.
“Invito a la gente que tenga su balón ponchado a que venga… y también, si alguna autoridad puede apoyarme con una buena rehabilitación… porque quiero volver a caminar”, expresa.
Hoy, entre agujas, parches y balones, Víctor Sosa sigue luchando día a día por recuperar no solo su movilidad, sino también la vida activa que un día tuvo.