La lluvia y la baja temperatura de apenas un solo dígito no impidió que decenas de familias llegaran a Chipinque con la idea de disfrutar de la montaña con paisaje invernal.
En la meseta la neblina poco dejaba ver del panorama, por lo que los paseantes se adentraban cuidadosamente por los senderos.
Abrigados con gruesas chamarras, gorros, guantes, y hasta impermeables, los regios le hacía frente a la gélida sensación térmica y a la moderada pero constante precipitación.

Con el termómetro marcando 8 centígrados no había condiciones para que la sierra se pintara de blanco como muchos visitantes esperaban.
“Nuestro plan es que hubiera agua nieve para pasarla padre, pero aún así está bien agradable.
“Es la primera vez que venimos y sí nos gustó mucho”, platicó Edith Martínez.
Otros, al llegar a la reserva natural se arrepintieron por el frío que hacía.
“Queríamos pasear pero está fuerte el agüita, por eso nada más nos quedamos 15 minutos y ya vamos de regreso a la casa”, compartió entre risas Oscar Carranza.
Y es que con los caminos encharcados y enlodados, la caminata se complicaba para muchas personas.
“Estábamos hospedados en el hotel y salimos para que conozcan los niños, pero ya nos vamos porque sí está algo peligroso subir para ellos”, dijo Francisco Leyva.
Sin embargo, aún y con las adversas condiciones, hubo familia que hasta un día de campo hicieron aprovechando las palapas para almorzar.

Por otro lado, debido a las lluvias, el personal de Chipinque impidió el acceso a los tradicionales resbaladeros para evitar accidentes.