La palabra cáncer llegó a la vida de Juana Pérez, de 60 años, sin previo aviso. Lo que comenzó como una visita a una clínica para acompañar a su madre terminó convirtiéndose en el inicio de un proceso de atención médica que cambiaría su vida.
Durante aquella consulta, el personal de salud le ofreció realizarse gratuitamente una mastografía preventivo-diagnóstica.
Juana aceptó el examen, mediante el cual se le detectó cáncer de mama, por lo que requirió intervención y seguimiento médico especializado de manera urgente.
Como ocurre en este tipo de diagnósticos, la paciente enfrentó etapas de incertidumbre y afectaciones emocionales derivadas del impacto del padecimiento y de la falta de certeza inicial sobre la evolución del tratamiento.
El proceso clínico incluyó sesiones de quimioterapia, las cuales generaron efectos secundarios físicos, entre ellos la alopecia o pérdida de cabello, un aspecto que incidió en su autopercepción e imagen personal.
Durante el tratamiento, la paciente contó con el respaldo de su entorno familiar y el apoyo interinstitucional del centro de atención integral Casa en Rosa, ubicado en la colonia Celestino Gasca, en el municipio de General Escobedo, Nuevo León.
El acompañamiento multidisciplinario de la institución resultó fundamental para brindar contención emocional y atención complementaria durante las etapas más complejas del tratamiento contra la enfermedad.
En el marco de las actividades del mes dedicado a la concientización sobre el cáncer de mama, se destaca el testimonio de Juana Pérez, a sus 60 años de edad, como sobreviviente de esta neoplasia.
El caso visibiliza la relevancia de los estudios de detección oportuna como la mastografía, así como la importancia del acompañamiento familiar e institucional en el abordaje de enfermedades crónico-degenerativas.