"Me llamo Iván, tengo autismo y estoy orgulloso de quien soy", dice el joven entusiasta Iván Alejandro Guajardo Muñoz.
Desde niño, él fue diagnosticado con el trastorno del espectro autista (TEA).
Hoy tiene 22 años . Y si usted observa sus creaciones, sabrá que es excepcional
Por esta condición, a él todo se le dificultó más que a los demás, empezando por las aulas.
"Hubo alumnos y hasta maestros que me estuvieron apoyando y entendieron que tenía dificultades y mi propia forma de ser; otros alumnos no quisieron apoyarme, hasta se burlaron de mí, pero la verdad eso no me importaba mucho", recuerda.
Así ha sido siempre.
"Es difícil socializar con la gente y también poder comportarme... Porque no tengo filtros; cuando algo lo tengo en la mente, lo digo. Eso me trajo complicaciones; digo algo y, sin pensarlo, puede terminar haciéndole daño a alguien, incluso cuando de verdad no fue mi intención", lamenta.
Él estudió la licenciatura en Diseño en la Facultad de Artes Visuales.

El reto es que los demás se sensibilicen.
"A veces yo dudo de mi inteligencia... Se me complica entender o socializar, pero toda la vida busco socializar bien, busco demostrar que soy una persona con talento, que estoy orgulloso de quien soy y que he llegado muy lejos. Sí siento que puedo superar muchas cosas", asegura.
Su piel resulta afectada por su ansiedad.
"Soy un chico al que le gusta rascarse en partes que le molestan; incluso aunque tiendo a dañarme un poco más, se me hace difícil detenerme; es un impulso que se queda ahí. Muevo mis dedos en la cabeza o también termino tronándolos; es algo que hago muy seguido también, incluso cuando ya están tronados", dice a detalle.
Le pide a todos comprensión.
"Soy como muchos con autismo, pero también soy diferente, tengo mis propios retos y mis propias dificultades", aclara.
Este 18 de febrero es el Día Internacional del Asperger, conmemoración para visibilizar el trastorno del espectro autista (TEA), promover la inclusión, la empatía y los derechos de quienes tienen esa condición.
Hay que aclarar que el término "síndrome de Asperger" dejó de usarse clínicamente y se eliminó de los manuales de diagnóstico, porque la ciencia determinó que no existe una línea que lo separe de otros niveles de autismo, englobándolo bajo el trastorno del espectro autista (TEA).
Iván pide que lo entiendan.
"Y que me den dirección (rumbo) a buenos pasos, que me entiendan y sepan apoyarme; a veces hasta ni yo me entiendo, hay cosas que sigo cuestionándome de mí mismo", expone.
Su familia es su mejor apoyo.
