Un complejo desafío médico fue superado con éxito por especialistas de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia Número 21 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Nuevo León, al reconstruir el rostro de un paciente de 29 años de edad con una malformación congénita por la que, durante gran parte de su vida, enfrentó discriminación y rechazo social.
Ángel Abraham nació con una alteración en el desarrollo de los huesos faciales que impedía el crecimiento adecuado del tercio medio del rostro, mientras que su mandíbula inferior presentaba un crecimiento excesivo y una desviación lateral.
A esta condición se sumaron las secuelas de una fractura nasal sufrida durante la infancia, lo que comprometía su respiración, ya que dependía principalmente de la respiración bucal, además de dificultarle la masticación.
Sin embargo, las afectaciones físicas eran sólo una parte de su historia. Durante 25 años enfrentó burlas, rechazo y acoso debido a su apariencia.
"Mi vida, desde la niñez, infancia y juventud, siempre ha sido muy difícil, muy traumática. Yo ya estaba cansado de que en la calle la gente me viera diferente", recordó el paciente.
Una vez atendido en el Seguro Social, de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) Número 20, en el municipio de Juárez, fue referido a la UMAE Número 21, donde fue valorado por la doctora Liliana Gómez Rodríguez, especialista en Cirugía Maxilofacial, quien junto con un equipo multidisciplinario diseñó un plan de tratamiento altamente especializado.
Con base en estudios clínicos, tomografías, fotografías, registros de la mordida y modelos tridimensionales impresos en 3D, los especialistas planearon una reconstrucción facial integral en tres tiempos quirúrgicos, priorizando la recuperación de la vía aérea y la funcionalidad del rostro.
En la primera intervención, que duró aproximadamente cinco horas y media, la doctora Gómez Rodríguez y el cirujano maxilofacial Gustavo Pacheco Rubio efectuaron múltiples cortes óseos controlados para separar y adelantar cerca de un centímetro el tercio medio facial.
El procedimiento se realizó mediante abordajes por el cuero cabelludo, los párpados y el interior de la boca, utilizando tecnología de ultrasonido que permitió hacer cortes de alta precisión con menor riesgo de lesionar vasos sanguíneos, nervios y tejidos blandos. Finalmente, los huesos fueron fijados con placas y tornillos.
En la segunda cirugía, los especialistas reacomodaron la mandíbula mediante osteotomías controladas para colocarla en una posición adecuada, corrigiendo la mordida y mejorando la alineación dental. Asimismo, realizaron injertos de grasa del propio paciente para recuperar el volumen y la simetría facial.
La tercera intervención estuvo a cargo del especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva, doctor Édgar García Álvarez, quien reconstruyó la nariz mediante una rinoplastia con un injerto de cartílago obtenido de una costilla del propio paciente. Además, hizo retoques con injertos de grasa para perfeccionar el contorno y la armonía del rostro.
Hoy, Ángel Abraham disfruta una nueva etapa de su vida.
"Me sentí alguien diferente, alguien nuevo; me siento lleno de alegría, de júbilo, de gozo", afirmó.
Conmovido, también expresó su agradecimiento al equipo médico:
"Para mí, son personas importantísimas. Hablando desde el fondo de mi corazón, mi agradecimiento para cada uno de ellos, porque cambiaron mi vida. Si no hubiera sido por ellos, seguiría igual... o quizá ya no estaría aquí", destacó.
La UMAE Hospital de Traumatología y Ortopedia Número 21 del IMSS en Nuevo León es pionera en realizar este tipo procedimientos de alta complejidad en la región noreste del país, y es centro de referencia de los estados de Chihuahua, Coahuila, San Luis Potosí y Tamaulipas.