La música mexicana no sonó en General Treviño.
Las calles que debían llenarse de familias para celebrar las Fiestas Patrias amanecieron prácticamente vacías, después de una noche de terror en la que un enfrentamiento entre presuntos delincuentes y autoridades dejó siete personas abatidas y tres detenidas.
En el centro del municipio, la escena de la mañana del martes hablaba por sí sola.
Donde horas antes se registró el intercambio de disparos quedaron los restos de vehículos completamente calcinados. Entre las cenizas todavía podían distinguirse rines, partes de la suspensión y amortiguadores.
A unos metros, una tienda de conveniencia mostraba en sus ventanales las huellas de la balacera.

Los impactos atravesaron los cristales y alcanzaron incluso algunos artículos que se encontraban en el interior.
Y frente a esa escena, una vivienda abandonada mostraba otra parte de la historia: más de 40 impactos de arma de fuego quedaron marcados en su estructura.
En el suelo permanecían manchas de sangre.
Fue ahí donde, de acuerdo con las autoridades, algunos de los presuntos delincuentes fueron abatidos.
Pero el miedo no terminó cuando cesaron los disparos.
Para los habitantes, la noche se hizo larga.
Evodio Luz Mijares recuerda que al principio pensó que lo que escuchaba eran truenos.
“Empezamos a oír, pensamos que eran truenos de que iba a llover y no; pues salimos y estaba la balacera y ya nos metimos”, relató.
Después vino el miedo.
Y no era un temor desconocido para quienes viven en esta zona.
Evodio asegura que anteriormente ya se habían registrado otros enfrentamientos y recuerda que en una ocasión una bala terminó dentro de su propia casa.
“Las otras veces también pasó eso y resultó que en el medio de la cama cayó una bala ahí”, contó.
Esta vez, las detonaciones fueron tantas que calcula que pudieron haber sido alrededor de mil.
Desde sus casas, los habitantes solamente esperaban que el intercambio de disparos terminara.
“Nomás encomendarnos a Dios”, dijo Evodio al recordar lo ocurrido.
La noche tampoco terminó con tranquilidad.
Vecinos permanecieron comunicados y atentos ante el temor de que alguno de los presuntos delincuentes pudiera haber escapado y se encontrara escondido entre las viviendas.
Evodio asegura que no pudo dormir.
“Estuvimos despiertos como hasta las 12:30”, relató.
Al amanecer, el escenario era diferente.
Ya no se escuchaban las ráfagas.
Ahora solamente quedaban las marcas de los disparos, los vehículos calcinados, los cristales dañados y las manchas de sangre.
Y también quedaba una pregunta entre los habitantes: ¿cuándo volverá la tranquilidad?
Las autoridades informaron que durante el operativo fueron detenidos tres hombres identificados como Rogelio “N”, David “N” y Norberto “N”.
Según la información oficial, los tres habrían intentado escapar durante el enfrentamiento hacia la parte trasera de una tienda de conveniencia y presuntamente accionaron armas de fuego contra los elementos.
Tras la agresión fueron detenidos.
En su poder fueron aseguradas tres armas largas abastecidas, un cargador abastecido, un chaleco balístico, alrededor de 100 envoltorios con presunta droga y aparatos de pesaje.
Los tres quedaron a disposición del Ministerio Público.
Pero para General Treviño, el saldo no solamente se mide en detenidos, armas aseguradas o presuntos delincuentes abatidos.
La violencia también se llevó una noche que estaba destinada a celebrar.
El municipio canceló el Grito de Independencia.
Las escuelas de kínder, primaria y secundaria suspendieron actividades.
Y las calles, que debían estar llenas de familias, permanecieron casi desiertas.
Evodio lo resume desde la perspectiva de quien vivió la noche encerrado en su casa.
“Que nos brinden más seguridad por acá”, pidió.
En General Treviño, la mañana del 15 de septiembre llegó sin fiesta.
Llegó con las huellas de las balas.
Con familias revisando sus ventanas.
Con vecinos observando los daños.
Y con un pueblo que, después de escuchar cientos de detonaciones durante la noche, solamente esperaba volver a escuchar algo que durante horas pareció imposible: el silencio.