"Yo pongo atención al retrovisor y veo a la señora llorando, y le pregunto si pasaba algo, que si iban de emergencia, a lo cual me comenta que sí, que se le había caído el niño de las escaleras, que iba de emergencia al hospital, y ya le comento que le diga que no se duerma, que empiece a despertar”.
El pequeño Toñito, en conjunto con su abuela y una menor, abordaron el taxi de aplicación de Edgar rumbo al hospital materno infantil.
Luego de minutos, la mujer contestó una llamada explicando lo sucedido, siendo ese momento donde el instinto paternal de Edgar reaccionó, pidiéndole a la señora que lo despertara y comenzara el viaje con rapidez a urgencias.
"Tengo cuatro hijos, un niño en la secundaria, una niña en la escuela, un niño de tres años y una bebé de mes y medio de nacida, y pues eso siempre me lo inculcó mi mamá: que algún golpe en la cabeza, no te puedes quedar inconsciente, no te puedes dormir".

Tras pasar por la madre del niño, se toparon con un oficial de tránsito de Guadalupe, a quien le pidieron el apoyo.
"Corriendo sale, ni me preguntó ni qué era ni que necesitaba nada más; le dije que era una emergencia y él actuó como debió"
“El oficial empezó a cerrar las calles, empezó a decirles a los automovilistas que se hicieran a un lado porque muchos no se movían; la verdad, cerró la calle para poder entrar al hospital y, gracias a Dios, pues llegamos a tiempo”.
El tramo que originalmente llevaría de 15 a 20 minutos, gracias a las acciones de apoyo de Edgar y de José Miguel Estudillo, el oficial, se redujo a cinco minutos…
La madre de Toñito, horas después, agradeció el acto a través de un audio donde explicó que el menor se encuentra estable.
“Hay que tener más empatía del mundo, hay que ser más empáticos, hay que ponernos en el lugar de los demás, hay que desprendernos de uno mismo y que pongan atención al volante; hay veces que podemos ayudar con el simple hecho de hacernos a un lado. Un minuto salva vidas; así pues, la recomendación es esa empatía porque somos más los buenos”.
