A sus 61 años, Ramón Navarro enfrenta una lucha que va más allá del dolor físico. Tras sufrir un problema severo en las cervicales, fue sometido a una cirugía que lo dejó en silla de ruedas y con movilidad muy limitada, una condición que cambió por completo su vida y lo colocó en una situación de extrema vulnerabilidad.
Sin la posibilidad de valerse por sí mismo y ante la imposibilidad de sus familiares para brindarle los cuidados que requiere, don Ramón pasó más de 15 días viviendo dentro de un automóvil abandonado, expuesto al frío, al hambre y al abandono, sin poder moverse con facilidad, alimentarse adecuadamente ni mantener su higiene personal.
Aunque recibe una pensión, su condición le impide hacer uso pleno de ese recurso, ya que necesita asistencia constante para cubrir incluso las necesidades más básicas.
Comer y asearse se han convertido en tareas casi imposibles sin ayuda, lo que ha agravado su deterioro físico y emocional.
Hoy, Don Ramón hace un llamado urgente a las autoridades para recibir una rehabilitación adecuada y encontrar un espacio donde pueda contar con atención integral y cuidados permanentes.
