En plena entrada de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Monterrey, una zanja llena de aguas negras lleva tres semanas aquejando a los feligreses.
El desperfecto comenzó como una fuga de líquido residual y posteriormente escaló cuando Agua y Drenaje abrió un pozo como parte de las labores de reparación.

Sin embargo, la obra ha avanzado de forma lenta, con días consecutivos sin que se presente el personal de la paraestatal.
Con el tiempo, la zanja se convirtió en un “estanque” donde se concentran desechos del drenaje sanitario.
“Huele horrible, tienes que pasar con la nariz tapada por el olor, no se ve para cuando lo vayan a arreglar”, lamentó Elsa, una vecina de la parroquia.
Es sobre la avenida San Jerónimo, en el sentido de la circulación de poniente a oriente y a unos metros del cruce con Fleteros, donde se ubica el problema.
Con recurrencia, lamenta el personal del centro religioso, los trabajadores de Agua y Drenaje acuden para tomar fotos sin que avancen en la solución.
“La verdad si está feo caminar por aquí, y yo como automovilista también siento que sea un peligro porque el pozo se come parte del carril”; dijo Diego Velázquez.
Al cubrir la descarga sanitaria la totalidad de la zanja, el líquido se desborda y recorre aproximadamente 300 metros de la avenida, arrastrando la insalubridad.