Febrero es un mes muy particular. En algunas regiones de México representa cambios drásticos de clima, se celebra a los enamorados y además es el mes más corto del año, pues únicamente tiene 28 días (a veces 29), a diferencia del resto, que tienen 30 o 31.
Debido a esto, nace la curiosidad de quienes ven cómo el calendario se acelera antes de llegar a marzo. La razón de esta peculiaridad no es un error de cálculo moderno, sino una herencia de la política y la superstición de la antigua Roma.
'Los números pares dan mala suerte'
Originalmente, el calendario romano solo tenía 10 meses, pues para ellos, el invierno "no existía" oficialmente en el calendario porque no era útil para la agricultura ni para la guerra, por lo que el año comenzaba en marzo y terminaba en diciembre.
Sin embargo, para alinear el tiempo con los ciclos lunares, el rey Numa Pompilio decidió añadir dos meses al final: enero y febrero; el problema radicaba en la superstición romana, porque los antiguos romanos consideraban que los números pares atraían la mala suerte.

Por ello, Numa intentó que todos los meses tuvieran 29 o 31 días, no obstante, para que el total de días del año sumara un número impar (355), un mes debía quedarse forzosamente con un número par.
Febrero fue el elegido para tener 28 días, posiblemente porque era el mes dedicado a las ceremonias de purificación y a los difuntos, un periodo que de por sí se consideraba "distinto" o sombrío.
Así nació el año bisiesto
Más tarde, con la llegada de Julio César, el calendario se reformó para seguir el ciclo solar de 365 días, creando el sistema juliano, que es el que utilizamos en todo el mundo hoy día.
Aunque se ajustaron las duraciones de casi todos los meses para llegar a la cifra actual, febrero conservó su estructura original de 28 días, estableciendo la tradición del año bisiesto cada cuatro años para compensar las horas sobrantes que la Tierra tarda en dar la vuelta al Sol.
Hoy en día, esa decisión de hace más de dos milenios sigue dictando nuestro ritmo de vida, convirtiendo a febrero en el mes más rápido del año y en una reliquia histórica que sobrevive en nuestras pantallas y agendas.