México y Estados Unidos cerraron este jueves la tercera ronda de negociaciones bilaterales sobre la revisión del T-MEC sin alcanzar acuerdos concretos, aunque ambos gobiernos reportaron avances en los temas técnicos y confirmaron que el diálogo continuará durante septiembre.
Las reuniones se desarrollaron de martes a jueves en la Ciudad de México, en un escenario marcado por la política arancelaria de Washington, las diferencias sobre las reglas de origen y la decisión estadounidense de no extender automáticamente el tratado por otros 16 años.
Industria automotriz y aranceles concentran la negociación
Durante las sesiones, los equipos analizaron las reglas de origen, la seguridad económica, la agricultura, el comercio de acero y aluminio, así como el funcionamiento de la industria automotriz, uno de los sectores más afectados por los gravámenes estadounidenses.
México busca reducir los aranceles aplicados a productos que no cumplen con las disposiciones del T-MEC, además de obtener mejores condiciones para los camiones medianos y pesados, el acero, el aluminio y las exportaciones de tomate.
Actualmente, Estados Unidos mantiene un impuesto de 10% sobre mercancías mexicanas que no están protegidas por el acuerdo comercial, un gravamen de 25% para camiones medianos y pesados, tarifas de 50% al acero y aluminio, así como una cuota compensatoria de 17% al tomate.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la nueva ronda de aranceles anunciada por la administración de Donald Trump no modifica, por ahora, las condiciones aplicadas a México, debido a que permanece la tasa previamente establecida para los productos nacionales fuera del tratado.
México y Estados Unidos buscan acercar posiciones
Aunque la tercera ronda terminó sin compromisos vinculantes, las delegaciones avanzaron en el análisis de sectores estratégicos, el fortalecimiento de las cadenas regionales de valor y la sustitución de importaciones procedentes de Asia.
La intención de ambos gobiernos es encontrar puntos de coincidencia sin afectar la integración productiva de Norteamérica, especialmente en industrias que dependen de componentes fabricados en los tres países.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, participó en la jornada final después de reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. En el encuentro fueron revisados los avances del proceso y los asuntos que permanecerán en las siguientes mesas de trabajo.
Próxima ronda se realizará en septiembre
La siguiente ronda bilateral está prevista para la primera quincena de septiembre, en los próximos meses, las negociaciones se concentrarán en las reglas de origen, las disposiciones laborales y ambientales, así como en las medidas planteadas por Estados Unidos para disminuir su déficit comercial.
Sheinbaum sostuvo que la revisión del T-MEC debe concentrarse en asuntos económicos y comerciales, mientras otros temas de la relación bilateral deberán abordarse en mecanismos distintos. Washington, sin embargo, ha relacionado el futuro del acuerdo con la cooperación mexicana en materias como seguridad y el cumplimiento del tratado de aguas de 1944.
La decisión de Estados Unidos activó un esquema de revisiones anuales que podrá continuar hasta 2036, mientras los tres países intentan alcanzar las condiciones necesarias para prolongar el acuerdo y reducir la incertidumbre para empresas e inversionistas.