El pago de pensiones en México está creciendo de manera exponencial, “poniendo en aprietos” las finanzas públicas del país.
Basta observar los números más recientes: mientras que en 2010 ese gasto equivalía a 11.1% de los ingresos presupuestarios del gobierno, en los primeros cinco meses de 2026 ya alcanzó un récord de 19.5%, es decir, uno de cada cinco pesos ingresados al sector público.
Así, las pensiones prácticamente “se comen” el doble de lo que se destina a otros rubros y, según expertos, ya representa una carga muy pesada que seguirá aumentando ante un cambio demográfico y mayor población con acceso a una pensión.

Un análisis muestra que entre enero y mayo se destinaron $693,298 millones a pensiones y jubilaciones contributivas, 6.3% más que un año antes y más del doble de los $299,218 millones ejercidos en inversión física (infraestructura) durante el mismo periodo.
Es así que añaden: una creciente rigidez del presupuesto plantea un reto de largo plazo para México: mientras aumenta el número de personas que llega a la edad de retiro, una mayor proporción de los recursos queda comprometida antes de poder destinarse a infraestructura, salud, educación y otras prioridades.
“Se trata de un gasto rígido, debido a que responde a compromisos estructurales y decisiones de política pública que son difíciles de revertir”, indicó Grupo Financiero Base.
En otras palabras, mientras aumenta el dinero que debe destinarse a pensiones, se reduce el margen de maniobra para atender otras necesidades.
Daniel Flores, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la UANL, coincidió en que una parte importante de esos ingresos se concentra en las pensiones, lo que deja menos recursos para otros rubros.
“Es una carga muy pesada para las finanzas públicas y seguirá creciendo. Ya es un problema y es un problema que va a ir creciendo”, señaló Flores, al advertir que el envejecimiento aumentará la proporción de personas en edad de retiro frente a la población activa.

El economista explicó en entrevista con El Horizonte que esta tendencia ya se observa en países como Japón y algunos países europeos y, aunque México todavía está detrás de ellos en términos demográficos, se prevé que seguirá una ruta similar.
“Se va cada vez más el presupuesto público y no deja espacio para otras cosas que también son importantes, como la salud, la educación, el mantenimiento de la infraestructura”, apuntó.
En tanto, Carlos Peña, especialista financiero, señaló que el reto no está en dejar de cumplir con quienes ya tienen derecho a una pensión, sino en evitar que los compromisos actuales limiten las posibilidades de las próximas generaciones.
“El verdadero peligro no es gastar hoy en quienes ya cumplieron su ciclo; es comprometer tanto el futuro que mañana no tengamos recursos para construir el país que ellos y nosotros necesitaremos”, apuntó.

Incremento de más de 600%
A la par de un mayor gasto en pensiones, se asoma otra problemática: el número de pensionados se ha incrementado de manera exponencial.
En 2010 había 3.2 millones de pensionados y para 2026 la cifra se disparó 635% al sumar 23.5 millones de personas, según cifras del IMSS, ISSSTE y la Secretaría del Bienestar.
