En respuesta a una serie de hechos violentos registrados recientemente en Sinaloa, el Gobierno de México ha reforzado de manera significativa la presencia de fuerzas federales en la entidad. En menos de siete días, se han movilizado cerca de 2,800 elementos militares, de seguridad y ministeriales, tras la desaparición de 10 mineros y el atentado armado contra dos legisladores del partido Movimiento Ciudadano.
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, dio a conocer que se integraron aproximadamente 1,200 efectivos adicionales con el objetivo de intensificar la búsqueda de los trabajadores mineros desaparecidos desde el pasado 23 de enero.
De acuerdo con el mandatario estatal, el refuerzo fue ordenado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y por el secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla. El operativo comenzó a implementarse a partir del domingo 1 de febrero en el municipio de Concordia, donde se concentran las labores de localización.
El despliegue incluye un total de 1,190 elementos, entre ellos 800 integrantes del Ejército, 270 de Fuerzas Especiales, 100 efectivos de la Guardia Nacional y 20 agentes ministeriales. A estas acciones se sumaron tres helicópteros artillados y dos aeronaves militares de ataque ligero tipo T-6C Texan.
Este anuncio se da luego de que el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, asegurara el viernes que el Gobierno federal mantendrá los esfuerzos “hasta encontrar” a los 10 mineros desaparecidos.
Las autoridades han relacionado este último hecho con integrantes de la facción del Cártel de Sinaloa conocida como “Los Chapitos”, grupo que desde finales de 2024 mantiene una disputa territorial con otra célula de la organización, catalogada como terrorista por el Gobierno de Estados Unidos.
Finalmente, el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano y excandidato presidencial, Jorge Álvarez Máynez, informó que Sergio Torres continuaba en estado delicado de salud, mientras que Elizabeth Montoya recibía atención médica tras haber perdido un ojo a causa del ataque.