El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, se ha convertido en un fenómeno pop que trasciende la política, con una creciente presencia en productos callejeros que van desde mantas y almohadas hasta pan dulce con su rostro.
Rebautizado como “Batman” por usuarios en redes sociales, el funcionario ha ganado notoriedad no solo por su papel en la estrategia de seguridad del país, sino también por una popularidad que ahora se refleja en el comercio informal en distintas ciudades.
De la política a los puestos ambulantes
En un recorrido por el Centro Histórico de la Ciudad de México, se observa la proliferación de artículos personalizados con la imagen de García Harfuch: fotografías en traje, sonriendo, e incluso fotomontajes en versiones más estilizadas o humorísticas.
El fenómeno recuerda al que en su momento protagonizó el expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuya imagen también inundó el mercado popular durante su mandato.
Comerciantes señalan que el éxito de estos productos radica en la percepción del funcionario como una figura cercana y, para muchos, con rasgos de “superhéroe”, especialmente entre el público femenino.
El auge de su imagen coincide con un alto nivel de aprobación ciudadana. De acuerdo con una encuesta de marzo de la firma Territorial, García Harfuch alcanza un 84.4% de respaldo, un mes después del operativo que derivó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
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Este hecho fortaleció su perfil como figura clave en materia de seguridad, elevando su reconocimiento a nivel nacional.
“Harfuchas” y merchandising político
El fenómeno no se limita a textiles. Algunos negocios han comenzado a innovar con productos como pan dulce decorado con su rostro, conocido popularmente como “Harfuchas”.
Además, comerciantes aseguran que la demanda de artículos con su imagen va en aumento, colocándolo al nivel de otras figuras populares como el grupo de k-pop BTS.
Para especialistas en imagen pública, el caso de García Harfuch responde a una combinación de factores: su papel en la seguridad nacional, su bajo perfil mediático, su historia personal, incluido el atentado que sufrió en 2020, y su apariencia física.
Esta mezcla ha construido una narrativa que lo posiciona como una figura de protección y liderazgo, en un contexto donde la ciudadanía busca referentes que transmitan seguridad.