Más de tres toneladas de droga y más de dos mil litros de metanfetamina líquida fueron destruidos por autoridades federales en el municipio de Charo, como parte de las acciones para impedir que estos cargamentos regresen al mercado ilegal.
El operativo fue encabezado por la Fiscalía General de la República (FGR), en el marco del programa de eliminación de narcóticos asegurados, el cual busca retirar de forma definitiva sustancias ilícitas incautadas en distintos operativos.
Detallan volumen y tipo de droga destruida
Entre las sustancias incineradas se encontraban más de 1.2 toneladas de metanfetamina y cerca de 1.8 toneladas de marihuana, además de semilla de cannabis, cocaína en distintas presentaciones y unidades de psicotrópicos.
Asimismo, se eliminaron más de 2,218 litros de metanfetamina líquida, una modalidad utilizada por grupos criminales para facilitar su traslado y posterior procesamiento en laboratorios clandestinos. También se reportó la destrucción de pequeñas cantidades de sustancias mezcladas y compuestos sin características de narcótico.

Las autoridades precisaron que estos narcóticos fueron asegurados en diversos operativos realizados en Michoacán, resultado de la coordinación entre fuerzas federales y corporaciones estatales y municipales.
En estas acciones participaron elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Secretaría de Marina, así como corporaciones de seguridad pública y procuración de justicia, incluyendo la Policía Federal Ministerial y la Agencia de Investigación Criminal.
La destrucción se llevó a cabo en las instalaciones del Recinto Ferial de Charo, bajo la supervisión de autoridades ministeriales y con la presencia de personal del Órgano Interno de Control de la FGR y del Centro Federal Pericial Forense, quienes verificaron el peso y la autenticidad de las sustancias antes de su incineración.
Michoacán ha sido identificado como una de las entidades con mayor actividad en la producción de drogas sintéticas, particularmente metanfetaminas, por lo que este tipo de acciones buscan reducir riesgos, evitar el desvío de drogas aseguradas y debilitar las operaciones del crimen organizado.
Estas incineraciones representan la etapa final del proceso legal tras el aseguramiento de narcóticos, cerrando el ciclo para impedir que las sustancias vuelvan a circular en el mercado ilícito.