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Descubre INAH posible osario en obras de Tren México-Querétaro

Por: Ángeles Núñez

04 Noviembre 2026, 14:30

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Arqueólogos hallaron nueve osamentas, cerámica azteca y objetos antiguos cerca de Buenavista, en la Ciudad de México, durante las obras ferroviarias

Descubre INAH posible osario en obras de Tren México-Querétaro

Un posible osario prehispánico fue descubierto por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante los trabajos de construcción del Tren de Pasajeros México-Querétaro, en las inmediaciones de la terminal Buenavista, en la Ciudad de México.

El hallazgo incluye restos humanos, fragmentos de cerámica y objetos de piedra que podrían aportar información sobre las prácticas funerarias de las antiguas comunidades que habitaron esa zona.

De acuerdo con el INAH, el depósito podría corresponder al periodo Posclásico Tardío, comprendido entre 1200 y 1519 d.C., o a la etapa de contacto con los españoles, entre 1519 y 1535.

Los primeros vestigios fueron localizados el 17 de septiembre de 2026, durante las labores de terraplén para instalar las vías ferroviarias. Las excavaciones se realizaron bajo supervisión del instituto, como parte del proyecto de salvamento arqueológico coordinado por el arqueólogo Víctor Francisco Heredia Guillén.

¿Qué encontraron los arqueólogos durante las obras del tren?

Los trabajadores localizaron los primeros restos a una profundidad de 1.40 metros. Entre los materiales recuperados había cráneos, mandíbulas, fragmentos de cadera, fémures, costillas y dientes.

Al profundizar la excavación, los especialistas identificaron un depósito funerario cuyos huesos no conservaban una relación anatómica entre sí, característica que permitió plantear que podría tratarse de un osario, explicó Josué Castillo Sánchez, arqueólogo responsable de los trabajos en campo.

Hasta el momento, el registro contempla nueve osamentas. Dos de ellas presentan modificaciones craneales y también se recuperaron cinco mandíbulas en buen estado de conservación, además de huesos de mayor tamaño, como radios, tibias e ilíacos.

La edad, el sexo y las características de las alteraciones de los individuos serán determinados mediante estudios en el Laboratorio de Antropología Física del proyecto.

Hallan cerámica azteca y objetos de uso cotidiano

Además de los restos humanos, los arqueólogos encontraron materiales cerámicos asociados con la temporalidad Azteca III, que abarca aproximadamente de 1350 a 1520 d.C.

Entre los objetos recuperados se encuentran:

  • Vasijas domésticas: platos, ollas y salineras, recipientes utilizados para la extracción de sal en el antiguo lago de Texcoco.
  • Malacates: siete piezas en miniatura, utilizadas en actividades relacionadas con el hilado.
  • Figurillas: un par de piezas que forman parte del material arqueológico recuperado.
  • Lítica pulida: cuatro fragmentos de manos de metate y de mortero.
  • Navajillas de obsidiana: herramientas de piedra, en su mayoría de obsidiana verde, posiblemente procedente del yacimiento de la Sierra de las Navajas, en Hidalgo.

José Manuel Cervantes Pérez, encargado del Laboratorio de Antropología Física, explicó que los restos óseos y la cerámica podrían corresponder a los últimos años del periodo prehispánico y a la época colonial, comprendida entre 1535 y 1821.

Esta posibilidad también está relacionada con la ubicación del hallazgo, dentro de lo que fue el calpulli de Nonoalco, uno de los 19 barrios prehispánicos del islote de Tlatelolco. El sitio podría ofrecer nuevos elementos para comprender las costumbres funerarias de las comunidades que habitaron el lugar durante la transición entre el mundo prehispánico y el virreinato.

El hallazgo ocurrió cerca de una iglesia del siglo XVI

Los restos fueron encontrados cerca de la iglesia de San Miguel Nonoalco, construida durante el siglo XVI y utilizada como capilla de visita por los frailes franciscanos del Convento de Santiago Tlatelolco.

Cervantes Pérez señaló que los osarios identificados anteriormente en la Ciudad de México suelen estar relacionados con el periodo virreinal o con la etapa de contacto entre las sociedades indígenas y los españoles. Por ello, la presencia de materiales prehispánicos en este depósito representa un elemento de interés para la investigación arqueológica.

Por su parte, Abril Machain Castillo, antropóloga física encargada de la exhumación, explicó que una de las características que permitió considerar el sitio como un posible osario es la ausencia de piezas pequeñas o irregulares. En su lugar, se conservaron principalmente cráneos y huesos largos.

La especialista detalló que, en este tipo de prácticas, los individuos eran enterrados inicialmente en otro espacio y, posteriormente, sus restos eran trasladados a un depósito común. De esta manera, el osario reunía huesos de personas que habían sido inhumadas previamente.

¿Qué pasará con los restos encontrados en Buenavista?

Después de documentar y registrar los materiales en el lugar del descubrimiento, los especialistas trasladaron las piezas a los laboratorios de antropología física, lítica y cerámica del proyecto arqueológico, ubicados en Tula de Allende y Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo.

En estos espacios se realizarán trabajos de limpieza, restauración y análisis para establecer con mayor precisión la antigüedad de los vestigios, sus características y la información que pueden aportar sobre las comunidades que habitaron la zona.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el hallazgo abre nuevas preguntas sobre la manera en que las antiguas sociedades de este territorio trataban y recordaban a sus difuntos, particularmente durante una etapa de importantes transformaciones históricas.

La funcionaria señaló que corresponderá al INAH estudiar los materiales con rigor para determinar su significado e incorporar los resultados al conocimiento del patrimonio histórico de la Ciudad de México.

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