El secretario de Gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, confirmó el cierre de siete pozos que eran utilizados por el crimen organizado como fosas clandestinas en la región Laja-Bajío, luego de una serie de intervenciones realizadas durante los últimos meses en municipios como Villagrán, Juventino Rosas y Cortázar, donde se han concentrado hallazgos de restos humanos en lo que va de 2026.
El cierre fue confirmado este 24 de abril de 2026, tras concluir trabajos de búsqueda en los que varios de los pozos intervenidos arrojaron resultados positivos, es decir, en su interior fueron localizados cuerpos, aunque la cifra total de víctimas continúa en proceso de integración por parte de la Fiscalía estatal.
Hallazgos acumulados durante 2026
La clausura de estos sitios ocurre después de meses de localizaciones en la misma franja territorial. Tan solo en este año, autoridades han intervenido múltiples puntos con resultados relevantes:
En el municipio de Juventino Rosas se reportó el hallazgo de más de 20 cuerpos en un solo sitio; mientras que en Villagrán se han documentado casos con al menos cinco víctimas en pozos abandonados, además de otros puntos con cifras similares en semanas posteriores.
En Cortázar, las búsquedas también derivaron en la localización de restos de varias personas en fosas clandestinas, algunos de los cuales han sido identificados por familiares.
Estos antecedentes muestran que el uso de este tipo de estructuras no corresponde a eventos aislados, sino a una práctica sostenida en la región durante el presente año.
Uno de los factores que ha complicado las labores periciales es la profundidad de los pozos, muchos de ellos superiores a los 20 metros e incluso de mayor alcance, lo que requiere equipo especializado para el descenso y recuperación de restos.
Además, varios de estos espacios se encuentran en zonas agrícolas abandonadas o de difícil acceso, lo que retrasa los trabajos de búsqueda y limita la visibilidad de los operativos.
El cierre de los siete pozos se realizó una vez concluidas las diligencias forenses,, con el objetivo de impedir que vuelvan a ser utilizados por grupos del crimen organizado en Guanajuato.
Autoridades estatales señalaron que esta medida responde a la necesidad de eliminar puntos de riesgo identificados, ya que varios de estos sitios habían sido utilizados en más de una ocasión.
La región Laja-Bajío se mantiene como una de las zonas con mayor presión en materia de desapariciones en Guanajuato, con operativos permanentes en los que participan autoridades y colectivos de búsqueda.