Científicos mexicanos han desarrollado un proceso para transformar la leche materna en un alimento en polvo que se utiliza para alimentar a bebés en situaciones vulnerables.
Blanca Aguilar Uscanga, una investigadora de la Universidad de Guadalajara, lideró este proyecto que busca mantener la leche materna disponible por más tiempo sin perder sus nutrientes naturales.
Este proyecto comenzó como una tesis de doctorado en Biotecnología y se convirtió en un banco de leche humana para hijos de madres reclusas y bebés prematuros con problemas de salud críticos.
El proceso utilizado para preservar la leche implica el secado por aspersión, que permite mantener las proteínas, lípidos y grasas en un 98% y otras sustancias esenciales como la lactoferrina en un 90%.
A diferencia de los productos comerciales, este polvo de leche materna no contiene aditivos, conservantes ni saborizantes y se asemeja mucho a la leche materna fresca.
La leche es recolectada mediante donaciones de mujeres lactantes que pasan por rigurosos exámenes médicos y de laboratorio para garantizar su seguridad.
Cada litro de leche se convierte en 980 gramos de polvo, y cada medida en los envases proporciona 5 gramos de alimento listo para preparar 50 mililitros de leche, similar a una fórmula láctea.
Esta solución es más fácil de digerir que las fórmulas comerciales y fortalece el sistema inmunológico de los bebés prematuros y con problemas críticos de salud.
La leche en polvo ha demostrado ser beneficiosa para reducir el tiempo de estadía en unidades de cuidados intensivos neonatales, especialmente para bebés que no pueden ser amamantados por sus madres debido a diversas razones.
El equipo de científicos tiene una lista de espera de bebés en condiciones médicas delicadas y busca madres lactantes que quieran donar leche para mantener el suministro disponible.