El aumento en el precio del diésel continúa presionando al sector del transporte de carga en México, donde cada peso adicional en el combustible puede elevar hasta un 4 % el costo de los fletes, advirtió Augusto Ramos Melo, dirigente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga.
Durante una conferencia, el líder empresarial explicó que el impacto no se limita a los transportistas, sino que repercute en toda la economía, ya que el autotransporte es clave para la distribución de mercancías en múltiples sectores productivos.
Ramos Melo subrayó que el encarecimiento del petróleo afecta diversos insumos, no solo el diésel, sino también productos derivados como llantas, refacciones y otros materiales indispensables para la operación del sector.
“Por cada peso que fluctúe el diésel es aproximadamente un 4 % el costo en los fletes”, reiteró, al señalar que se trata de un impacto considerable en la cadena logística.
Medidas para contener el impacto
Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público implementó medidas para mitigar el alza, como la reducción del 81 % en el cobro del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) aplicado al diésel.
El dirigente reconoció que estos estímulos fiscales ayudan a contener los costos, aunque insistió en la necesidad de mantener un diálogo permanente con el Gobierno federal para encontrar mecanismos adicionales.

El impacto es especialmente fuerte para las pequeñas empresas del sector. De las más de 215 mil compañías de autotransporte en el país, el 97 % son micro y pequeñas, con menos de 30 vehículos, y más del 80 % cuenta con menos de cinco unidades.
Esto limita su capacidad para absorber incrementos en costos operativos, obligándolas en muchos casos a trasladar el aumento a los precios finales.
Factores internacionales presionan precios
A nivel global, el precio del diésel ha aumentado más de 120 % desde diciembre de 2025, impulsado por tensiones internacionales, incluyendo el conflicto en Medio Oriente y las afectaciones al comercio en el estrecho de Ormuz.
Aunque el Gobierno mexicano ha coordinado acciones con distribuidores y con Petróleos Mexicanos para evitar incrementos abruptos, el sector reconoce que estos factores externos están fuera del control nacional.
Finalmente, Ramos Melo enfatizó que la definición de tarifas depende de cada empresa transportista, pero advirtió que el incremento en los costos logísticos eventualmente se refleja en el precio de productos y servicios para los consumidores.
El sector continuará en diálogo con autoridades para buscar un equilibrio que permita mantener la competitividad sin trasladar totalmente el impacto a la población.