La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó de manera preliminar que el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca fue provocado por una negligencia operativa.
El peritaje concluyó que el convoy era conducido a una velocidad muy superior a la permitida, lo que derivará en acciones penales contra el operador por los delitos de homicidio y lesiones culposas.
En un mensaje a medios, la fiscal general, Ernestina Godoy, detalló que la información extraída de la caja negra fue determinante para establecer la responsabilidad directa de los operadores.
El conductor tuvo 'conducción temeraria'
De acuerdo con el análisis técnico, el accidente se produjo cuando el tren ingresó a una curva a 65 km/h, a pesar de que el límite establecido para ese tramo de pasajeros es de 50 km/h.
La investigación reveló un patrón de conducción temeraria previo al impacto, pues además de esta curva tomada a exceso de velocidad, se registraron velocidades de hasta 111 km/h en tramos de línea recta, donde el tope es de 70 km/h.

Infraestructura y mecánica sin fallas
La FGR descartó que el accidente fuera provocado por deficiencias en la obra o en el equipo, pues luego de inspecciones detalladas, se informó que no se encontraron daños previos en rieles o durmientes, además de otras fallas mecánicas, particularmente en el sistema de frenado.
"El exceso de velocidad en trenes es particularmente peligroso debido a la masa del convoy y el incremento de la fuerza centrífuga, factores que provocaron la salida de las vías", explicó la dependencia.