El presidente de Estados Unidos Donald Trump insistió este lunes en que Arabia Saudita y Catar deberían avanzar hacia la normalización de relaciones con Israel mediante su adhesión a los Acuerdos de Abraham, en el contexto de las negociaciones internacionales para un posible fin de la guerra con Irán.
A través de su red social Truth Social, Trump sostuvo que, tras los esfuerzos diplomáticos de Washington, “debería ser obligatorio” que los países del golfo Pérsico se sumen a dichos acuerdos, al menos de forma simultánea a cualquier pacto de paz con Teherán.
El exmandatario afirmó que este proceso debería comenzar con Arabia Saudita y Catar, a los que considera actores clave en la estabilidad regional, y sugirió que otros países de la región podrían seguir el mismo camino, aunque reconoció que algunos podrían optar por no hacerlo.
Conversaciones con líderes regionales
Trump reveló que el tema fue abordado en una llamada telefónica realizada el sábado con representantes de Arabia Saudita, Baréin, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán y Turquía, en el marco de las negociaciones relacionadas con el conflicto con Irán.
Según su planteamiento, un eventual acuerdo no solo debería detener la confrontación, sino también impulsar una transformación geopolítica más amplia en Medio Oriente.

Incluso planteó la posibilidad de que Irán pudiera en el futuro normalizar relaciones con Israel, calificando ese escenario como algo “especial” y de gran impacto histórico.
De acuerdo con versiones difundidas en medios internacionales, Estados Unidos e Irán estarían cerca de alcanzar un entendimiento preliminar que incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento de sanciones económicas, la liberación de fondos iraníes y una tregua de 60 días para continuar negociaciones sobre el programa nuclear.
Estos avances se producen en un contexto de alta tensión regional tras años de enfrentamientos indirectos entre Washington y Teherán.
La eventual incorporación de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham sería un giro significativo en la política regional, dado que se trata de una de las principales potencias del mundo árabe y un actor clave en el equilibrio energético y diplomático global.

Los Acuerdos de Abraham, impulsados durante la administración de Trump entre 2017 y 2021, permitieron la normalización de relaciones entre Israel y países como Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, redefiniendo parcialmente el mapa diplomático de la región.
La administración del expresidente Joe Biden había intentado ampliar dichos acuerdos, especialmente con Arabia Saudí, aunque esas negociaciones se estancaron tras el estallido del conflicto entre Israel y Hamás en 2023.