Una misión humanitaria logró recuperar los cuerpos de 48 personas fallecidas tras los enfrentamientos entre dos facciones disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el departamento de Guaviare, una región estratégica del sureste colombiano donde la violencia armada se ha recrudecido en los últimos años.
La Defensoría del Pueblo informó este viernes que los cadáveres fueron localizados en una zona rural donde se registraron intensos combates entre grupos liderados por Alexander Díaz Mendoza, alias "Calarcá", y Néstor Gregorio Vera, alias "Iván Mordisco", dos de los principales jefes de las disidencias que rechazaron el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y las FARC hace una década.
La recuperación de los cuerpos requirió una compleja operación humanitaria debido a las condiciones de seguridad y al difícil acceso de la zona, ubicada en plena Amazonía colombiana.
Operación humanitaria permitió recuperar los cuerpos
Las fuerzas militares coordinaron el ingreso de una misión integrada por la Defensoría del Pueblo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la misión de las Naciones Unidas y representantes de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
De acuerdo con el CICR, su participación consistió en facilitar el diálogo con las partes involucradas en el conflicto para permitir el acceso seguro de los equipos humanitarios, además de apoyar con insumos de bioseguridad durante las labores de recuperación.
Las autoridades señalaron que los cuerpos fueron trasladados a instalaciones forenses donde continuarán los procesos de identificación y entrega a sus familiares.
Temen que haya menores entre las víctimas
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades colombianas es la posibilidad de que entre los fallecidos existan menores de edad reclutados por grupos armados ilegales.
La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, explicó que varios de los cuerpos permanecen sin identificar y que existen indicios de que algunas de las víctimas podrían corresponder a adolescentes incorporados de manera forzada a las estructuras armadas.
La situación vuelve a poner sobre la mesa las denuncias sobre reclutamiento de menores en zonas donde operan grupos armados ilegales, una práctica que continúa siendo uno de los principales desafíos en materia de derechos humanos en Colombia.
Según información del Ejército colombiano, los enfrentamientos ocurrieron por el control de actividades ilícitas como el narcotráfico, la extorsión y otras economías criminales que operan en Guaviare, una región considerada estratégica por su ubicación y conexión con corredores utilizados por organizaciones armadas.
La Defensoría del Pueblo explicó que esta confrontación tiene origen en la fractura interna que sufrió el llamado Estado Mayor Central en 2024, cuando surgieron las facciones encabezadas por alias "Calarcá" y alias "Iván Mordisco". Desde entonces, ambas estructuras mantienen una disputa por territorios y recursos que ha provocado un aumento de la violencia en diferentes zonas del país.
Durante los últimos meses, Guaviare se ha convertido en uno de los principales focos de tensión debido a la presencia de grupos armados que buscan consolidar su influencia en la región amazónica.
Violencia escala en medio del proceso político colombiano
Los enfrentamientos ocurrieron a pocos días de las elecciones presidenciales programadas para este domingo, por lo que las fuerzas militares reforzaron los operativos de seguridad en la zona para evitar nuevas acciones violentas y garantizar el desarrollo de la jornada electoral.
La situación también refleja el deterioro de los diálogos impulsados por el presidente Gustavo Petro dentro de su estrategia de "paz total". La facción de alias "Iván Mordisco" abandonó las negociaciones con el Gobierno durante 2024, mientras que los acercamientos con el grupo liderado por alias "Calarcá" quedaron en suspenso desde abril tras cuestionamientos oficiales sobre su compromiso con el proceso.
La recuperación de los 48 cuerpos confirma la magnitud de uno de los episodios más violentos registrados en Colombia durante 2026 y evidencia la persistencia de los conflictos armados en regiones donde las disputas por el control territorial continúan cobrando decenas de vidas.