José Mejía Hernández fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y posteriormente hospitalizado durante tres días debido a una grave hemorragia cerebral, mientras su familia desconocía su paradero.
De acuerdo con su abogado, Hernández fue interceptado por agentes del ICE la mañana del 11 de agosto, cuando se dirigía caminando hacia su trabajo.
El hombre relató que no recuerda lo ocurrido después de que dos sujetos corrieran detrás de él y lo derribaron. Hernández cree que durante la intervención utilizaron una pistola de descargas eléctricas, conocida como Taser.

Cuando recuperó el conocimiento, se encontraba en un hospital y presentaba graves hematomas en el rostro, además de lesiones compatibles con un traumatismo provocado por un objeto contundente.
Durante los tres días que permaneció hospitalizado, dos agentes del ICE se mantuvieron junto a su cama, según su testimonio, lo que le impidió hablar en privado con los médicos.
Hernández aseguró que preguntó a los agentes qué había ocurrido, pero ambos respondieron que desconocían las circunstancias de sus lesiones.

Mientras tanto, su familia pasó tres días completos sin conocer su paradero.
Posteriormente, personal del ICE le colocó un monitor electrónico en el tobillo y autorizó su salida del hospital. Sin embargo, los síntomas persistieron y Hernández tuvo que regresar para recibir atención médica.
En esta segunda valoración, los médicos le diagnosticaron una lesión cerebral traumática y una nueva hemorragia cerebral. Sin embargo, no pudieron realizarle la resonancia magnética que necesitaba debido al monitor colocado en su tobillo.

Hasta este martes 18 de agosto, Hernández continuaba necesitando una resonancia magnética y estudios adicionales para determinar la gravedad de las lesiones que presenta.
El caso mantiene a su familia a la espera de respuestas sobre lo ocurrido durante su detención y sobre las condiciones en las que recibió atención médica mientras permaneció bajo custodia del ICE.