El Museo del Louvre enfrenta una investigación judicial tras descubrirse una presunta red de fraude con entradas que habría generado pérdidas superiores a 10 millones de euros (11.8 millones de dólares) a lo largo de una década.
El administrador general del museo, Kim Pham, afirmó que para una institución de tal magnitud es “estadísticamente inevitable” que surjan casos de fraude, dado el volumen de visitantes y operaciones.
Nueve personas imputadas
La semana pasada, fiscales de París informaron que nueve personas fueron detenidas y posteriormente imputadas formalmente en relación con el caso.
Entre los sospechosos figuran dos guías turísticos chinos, acusados de introducir grupos mediante la reutilización fraudulenta de entradas en múltiples ocasiones, presuntamente con la colaboración de empleados del museo. Según los investigadores, la red habría llegado a ingresar hasta 20 grupos guiados por día.
El museo presentó una denuncia en diciembre de 2024, lo que dio pie a la investigación en curso.
Un museo de dimensiones extraordinarias
Pham subrayó que el Louvre, considerado el museo más visitado del mundo, recibe cerca de 9 millones de personas al año, en un espacio de 86,000 metros cuadrados que alberga 35,000 obras de arte.

El directivo explicó que el 90 % de las entradas se adquieren en línea, lo que ha trasladado buena parte del fraude al entorno digital. Entre las prácticas detectadas mencionó compras con tarjetas robadas, desvío de entradas gratuitas para su reventa y el uso de boletos falsificados.
Asimismo, señaló que los límites de visitantes implementados tras la pandemia pueden generar escasez y atraer a defraudadores.
Ante el caso, el museo redujo el número de validaciones permitidas por entrada: las individuales ahora pueden escanearse solo dos veces y las de grupo una sola vez, con el fin de impedir su reutilización indebida.
Pham aseguró que el propio museo alertó a la policía y defendió que la plantilla es adecuada para las funciones de control, pese a las huelgas y paros registrados en el último año por condiciones laborales y sobrecarga turística.
Dos empleados interrogados en la investigación fueron apartados temporalmente de sus funciones, aunque se mantiene su presunción de inocencia.
El escándalo ocurre meses después del robo de alto perfil en octubre de 2025 en la Galería de Apolo, donde fueron sustraídas joyas de la corona francesa valuadas en unos 88 millones de euros. Aunque hubo detenidos, las piezas continúan desaparecidas.
Pese a las críticas, Pham rechazó que el museo esté “fuera de control” y atribuyó los problemas a la complejidad histórica y operativa de una institución que comenzó a construirse en el siglo XIII y ha acumulado múltiples transformaciones a lo largo de los siglos.