Las elecciones parlamentarias de Israel cerraron este martes con una participación preliminar del 77.7 por ciento, la más alta en décadas, en una jornada decisiva para la continuidad del primer ministro Benjamín Netanyahu. Los primeros sondeos de salida apuntan a un Parlamento dividido, sin una mayoría clara para ninguno de los principales bloques.
De acuerdo con la Comisión Electoral Central, 5 millones 695 mil 682 personas acudieron a las urnas, la participación superó el 70.6 por ciento registrado a la misma hora en los comicios de 2022.
La votación fue la primera elección nacional israelí desde los ataques encabezados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.
Durante la campaña, los electores debatieron sobre la seguridad, la situación de los rehenes y la actuación del Gobierno ante aquella ofensiva.
Sondeos anticipan un Parlamento sin mayoría clara
Las primeras proyecciones de los principales canales israelíes otorgan alrededor de 50 escaños al bloque que respalda a Netanyahu y entre 52 y 53 a la oposición encabezada por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor. Los partidos liderados por representantes árabes obtendrían entre 17 y 18 escaños, según esas estimaciones.
La Knéset, el Parlamento israelí, cuenta con 120 escaños y se necesitan 61 para formar una mayoría.
Las cifras difundidas al cierre de las urnas son sondeos de salida y pueden cambiar conforme avance el escrutinio oficial.
Las proyecciones también sitúan al Likud de Netanyahu como el partido individual con más representantes, por delante de Yashar, la formación de Eisenkot. Sin embargo, obtener el primer lugar no garantiza el Gobierno: el partido que aspire a encabezarlo debe reunir apoyos suficientes entre otras fuerzas políticas.
La formación del Gobierno dependerá de acuerdos
Una vez que se conozca la distribución oficial de escaños, los partidos deberán negociar posibles alianzas para determinar quién cuenta con el respaldo necesario para dirigir el próximo Gobierno. Si se confirma la fragmentación anticipada por los sondeos, esas conversaciones podrían prolongarse.
La jornada registró una afluencia elevada desde las primeras horas. Al cierre, la participación se ubicó como la más alta para una elección parlamentaria israelí desde 1999, según los datos preliminares.