La Fiscalía de Dortmund, en el oeste de Alemania, investiga a un anciano de 105 años por su supuesta labor como guardia de un campo de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, donde habría sido cómplice de múltiples asesinatos.
Según confirmó la Fiscalía de Dortmund, se sospecha que el hombre trabajó como guardia del campo de prisioneros de guerra que albergó la región germana de Senne, situada cerca de la ciudad de Bielefeld, y "se le acusa de complicidad en múltiples asesinatos por su actividad en aquella época".
Según el diario Bild, la investigación fue puesta en marcha por la Oficina Central de Ludwigsburg para el Esclarecimiento de los Crímenes Nazis.
El campo para prisioneros en el que habría participado en su juventud el hombre investigado formó parte de la red de infraestructuras del régimen nazi para los presos de guerra, por la que se estima pasaron, entre otros, entre 5.3 y 5.7 millones de prisioneros de la Unión Soviética.
Según datos de "Stalag 326", nombre del centro memorial y de documentación que actualmente ocupa el antiguo campo de prisioneros de Senne, murieron en esa red de campos entre 2.3 y 3 millones de personas.
"Una gran parte de ellos falleció a causa de la desnutrición y de enfermedades graves, así como por las consecuencias de los trabajos forzados", según el memorial.
"Stalag 326" jugó un papel destacado en la región industrial del Ruhr al usar a los reos como mano de obra forzosa.
Se estima que pasaron por dicho campo presas 310,000 personas, de las cuales decenas de miles están enterrados en los alrededores.