La alerta por posibles alimentos infantiles contaminados con raticida de la marca suizo-alemana Hipp se ha expandido en Europa, pasando de Austria a República Checa y Eslovaquia, donde ya se investigan envases manipulados y lotes sospechosos.
En la ciudad de Brno, en Chequia, se detectaron dos frascos alterados del producto “zanahoria con patatas” dentro de un supermercado Tesco, luego de que un presunto responsable avisara por correo electrónico. Como medida preventiva, la cadena retiró todos los productos de la marca.
En Eslovaquia, autoridades decomisaron alimentos infantiles en una tienda de Dunajská Streda vinculados a un lote bajo sospecha. Todos los productos potencialmente peligrosos fueron retirados y enviados a análisis especializados.
Origen del caso y expansión de la alerta
El caso se originó en Austria el sábado, cuando la cadena Spar retiró productos Hipp tras una advertencia. Posteriormente, análisis confirmaron la presencia de raticida en un tarrito reportado por un cliente en una tienda cercana a Eisenstadt, sin que hubiera sido consumido.
Las autoridades investigan el hecho como un posible delito de peligro público y buscan al menos otro frasco presuntamente contaminado que podría seguir en circulación. Incluso se estima que hasta doce envases vendidos podrían estar comprometidos.
Equipos de seguridad han recorrido hospitales, guarderías y escuelas para descartar riesgos adicionales, mientras continúan las indagatorias en Austria y Alemania.
Sospecha de extorsión y advertencias a consumidores
De acuerdo con reportes, el incidente podría estar relacionado con un intento de extorsión. La empresa Hipp habría recibido un correo el 27 de marzo exigiendo dos millones de euros a cambio de no colocar productos envenenados en tiendas de Austria, Chequia y Eslovaquia. El mensaje, sin embargo, no fue leído hasta el 16 de abril.
Aunque en Alemania no se han detectado productos contaminados, las investigaciones siguen en curso. Las autoridades han pedido a la población extremar precauciones.
Entre las señales de alerta se encuentran etiquetas sospechosas en la base del frasco, tapas dañadas o mal cerradas, así como olores inusuales en el contenido.
Especialistas advierten que los raticidas, como la bromadiolona, afectan la coagulación sanguínea y pueden provocar hemorragias. Los síntomas pueden aparecer entre dos y cinco días después de la ingesta, incluyendo sangrado de encías, moretones o sangre en las heces.