Una nueva jornada de violencia sacudió este jueves a Honduras luego de que al menos 19 personas perdieran la vida durante un ataque armado registrado en una finca del departamento de Colón, en el Caribe hondureño, una región marcada desde hace décadas por conflictos agrarios, presencia del narcotráfico y disputas por el control de tierras.
Las autoridades hondureñas confirmaron que los hechos ocurrieron durante la madrugada en la aldea Rigores, perteneciente al municipio de Trujillo, cuando las víctimas se preparaban para iniciar labores en una plantación de palma africana.
De acuerdo con los primeros reportes, varios hombres armados, vestidos con aparentes uniformes policiales, sorprendieron a los trabajadores y dispararon dentro de la finca.
Fiscalía confirma al menos 19 personas sin vida
El portavoz del Ministerio Público hondureño, Yuri Mora, informó inicialmente sobre el hallazgo de trece cuerpos, aunque posteriormente se localizaron otras seis víctimas en la zona.
“En un primer conteo se identificaron trece fallecidos y posteriormente un segundo grupo de seis personas asesinadas”, informó Mora.
Las autoridades advirtieron que la cifra podría aumentar debido a que peritos forenses continúan trabajando en el área.
La Fiscalía señaló además que el procesamiento de la escena se complicó debido a que familiares retiraron varios cuerpos antes de la llegada oficial de investigadores.
“La escena criminal ya había sido modificada, debido a que los cuerpos fueron retirados del lugar por supuestos familiares”, indicó el Ministerio Público.
Según las autoridades, esta situación representa una limitante importante para el trabajo técnico y científico relacionado con la investigación.
El valle del Aguán continúa bajo tensión
El ataque volvió a colocar bajo tensión la situación del valle del Aguán, una de las regiones más conflictivas de Honduras debido a las históricas disputas por la tenencia de tierras.
El conflicto agrario se originó hace décadas luego de que terrenos entregados a campesinos mediante reformas agrarias terminaran en manos de grandes empresarios agrícolas, situación que actualmente sigue siendo reclamada por nuevas generaciones de labradores.
Diversos sectores hondureños han señalado durante años que la crisis se agravó tras decisiones tomadas durante el gobierno del fallecido expresidente Rafael Callejas, acusado políticamente de haber permitido la venta masiva de tierras campesinas a empresarios privados.
En 2022, el gobierno de la entonces presidenta Xiomara Castro anunció la creación de una comisión especial para buscar soluciones pacíficas en la región, aunque hasta ahora los esfuerzos no han logrado contener la violencia.
Autoridades locales también reconocen que el conflicto agrario se ha mezclado con la presencia de grupos criminales, redes del narcotráfico y disputas políticas que mantienen inestable al departamento de Colón.
Honduras registró otro hecho violento el mismo día
Horas después del ataque en Trujillo, Honduras registró otro episodio violento en el municipio de Omoa, zona fronteriza con Guatemala, donde cuatro policías y un civil perdieron la vida durante un enfrentamiento armado.
La información fue confirmada por el portavoz de la Policía Nacional, Edgardo Barahona, quien calificó el hecho como el segundo crimen múltiple registrado en el país durante la misma jornada.
Tras ambos hechos violentos, el Gobierno hondureño ordenó la intervención inmediata de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas en las regiones afectadas, con el objetivo de reforzar la seguridad y contener nuevos episodios de violencia.
La Fiscalía aseguró que el caso no quedará impune y que se agotarán todas las líneas de investigación para identificar a los responsables del ataque.