Un operativo conjunto entre el FBI y autoridades locales puso fin a una crisis de más de 15 horas en Bakersfield, California, donde un hombre mantuvo retenidos a diez empleados escolares dentro de un edificio de oficinas y aseguró portar explosivos.
La intervención ocurrió durante la madrugada de este miércoles, cuando agentes ingresaron al inmueble y abatieron al sospechoso, logrando rescatar a todos los rehenes sin que se reportaran personas lesionadas.
Las víctimas eran trabajadores de la Oficina del Superintendente de Escuelas del Condado de Kern, ubicada en un edificio que también alberga una sucursal bancaria. De acuerdo con las autoridades, los empleados fueron encontrados sanos y salvos tras el desenlace del operativo.
El subjefe de la Policía de Bakersfield, Jeremy Blakemore, destacó que las familias de los rehenes vivieron horas de incertidumbre mientras se desarrollaban las negociaciones con el agresor.
Durante la noche, los equipos especializados mantuvieron contacto telefónico con el sospechoso e incluso lograron la liberación de dos personas antes de la intervención final.
¿Quién era el sospechoso?
El hombre fue identificado como Anthony Scott Searles-Harris, de 41 años. Según las investigaciones preliminares, era un exmilitar que había sido dado de baja deshonrosamente del Ejército estadounidense y contaba con antecedentes penales.
Las autoridades señalaron que figuraba en el registro de delincuentes sexuales de California por delitos cometidos contra un menor de edad, condenas por las que fue encarcelado y posteriormente liberado en 2018.

Durante el enfrentamiento, Searles-Harris afirmó haber colocado explosivos tanto en su cuerpo como en algunos de los rehenes. Sin embargo, tras las inspecciones realizadas por especialistas, los artefactos localizados no parecían representar una amenaza real.
Posible origen del conflicto
Aunque las autoridades evitaron precisar un móvil definitivo, indicaron que algunas de las exigencias del sospechoso estaban relacionadas con expedientes de procesos judiciales previos en los que estuvo involucrado.
De acuerdo con registros públicos, el hombre había participado en procedimientos legales relacionados con disputas familiares, violencia doméstica y custodia de menores.
La emergencia comenzó la tarde del martes tras una llamada que alertó sobre una posible amenaza de bomba en el edificio ubicado en el centro de Bakersfield, ciudad situada al noreste de Los Ángeles.
Como medida preventiva, autoridades evacuaron inmuebles cercanos, entre ellos el Ayuntamiento y la sede de la policía local. Además, se establecieron perímetros de seguridad y se cerraron varias vialidades mientras se desarrollaba la operación.
Testigos señalaron que la movilización policial fue una de las más grandes registradas en la ciudad en los últimos años, con decenas de agentes y equipos tácticos desplegados alrededor del inmueble.