Fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo una operación de interdicción y abordaje del petrolero Veronica III en aguas del Océano Índico, tras una persecución que comenzó semanas atrás en el Mar Caribe, informó el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
La maniobra fue descrita como un ejercicio del “derecho de visita” y se realizó dentro del área de responsabilidad del Indopacom, el comando estadounidense para el Indo-Pacífico.
El operativo se enmarca en la política de “cuarentena” marítima impulsada por el presidente Donald Trump, que busca reforzar la aplicación de sanciones contra buques vinculados al transporte de crudo de países bajo embargo.
Según el comunicado oficial difundido en la red social X, el abordaje se realizó sin incidentes. Material audiovisual difundido por el Pentágono mostró a efectivos descendiendo desde un helicóptero hacia la cubierta del petrolero, mientras embarcaciones de apoyo rodeaban la nave.
“Durante la noche, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una interdicción marítima y abordaje del Veronica III sin incidentes en el área de responsabilidad de Indopacom“, anunció el Departamento de Guerra a través de una publicación en la red social X.
De acuerdo con registros marítimos y análisis de LSEG Vessel Tracker, el Veronica III había sido rastreado desde el Caribe hasta el Índico, tras intentar evadir la vigilancia mediante cambios de ruta. El buque ha sido vinculado previamente con redes que transportan crudo iraní y venezolano bajo mecanismos considerados parte de la llamada “flota en la sombra”.
Alcance global
El Departamento de Defensa subrayó que la operación demuestra la capacidad de proyección naval de Estados Unidos a escala global.
“El buque intentó desafiar la cuarentena del presidente (Donald) Trump con la esperanza de escapar. Lo rastreamos desde el Caribe hasta el océano Índico, acortamos la distancia y lo abordamos”, enfatizó el departamento dirigido por Pete Hegseth. “Ninguna otra nación tiene el alcance, la resistencia ni la voluntad para lograrlo”.
“Las aguas internacionales no son un santuario. Por tierra, aire o mar, los encontraremos”.
Hasta el momento no se reportan heridos ni resistencia por parte de la tripulación. El destino del cargamento y del buque permanece bajo revisión, mientras el petrolero es escoltado hacia un puerto no especificado bajo control estadounidense.
Analistas consideran que la interdicción refuerza el mensaje de Washington sobre la aplicación extraterritorial de sus sanciones y su determinación de perseguir embarcaciones sancionadas más allá del hemisferio occidental.