El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvieron este martes su primer encuentro presencial en Nueva York, una reunión que marca un giro en las relaciones entre dos países que hasta hace pocos meses mantenían una abierta confrontación política.
La conversación se desarrolló en el hotel Lotte New York Palace, en el contexto de una recepción ofrecida por Trump a mandatarios y representantes extranjeros durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El encuentro se realizó a puerta cerrada y sin acceso para los periodistas. Hasta el momento, ninguno de los dos gobiernos ha presentado una declaración conjunta ni ha dado a conocer compromisos concretos derivados de la conversación.
Altos funcionarios acompañaron a Trump en la reunión
Por parte de Estados Unidos participaron el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete Stephen Miller.
La presencia de funcionarios de las áreas diplomática, financiera y política refleja el peso que han adquirido temas como la inversión petrolera, la deuda venezolana, el acceso a activos internacionales y la normalización de las relaciones entre Washington y Caracas.
A diferencia de otros encuentros celebrados por Trump en Nueva York, como su reunión con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, la cita con Rodríguez transcurrió sin imágenes públicas ni declaraciones posteriores de los participantes.
Primer acercamiento de este nivel en más de una década
La reunión representa el primer contacto entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años.
El antecedente más cercano fue la breve conversación que Barack Obama y Nicolás Maduro sostuvieron durante la Cumbre de las Américas de 2015, en Panamá.
Washington y Caracas rompieron relaciones diplomáticas en 2019, en medio de la crisis política venezolana. El escenario cambió después de que fuerzas estadounidenses capturaron y depusieron a Maduro en enero de 2026, operación tras la cual Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió de manera interina la conducción del país.
Desde entonces, la Administración de Trump ha respaldado al nuevo gobierno venezolano y avanzó en el restablecimiento de los vínculos diplomáticos, acompañado de negociaciones para reactivar sectores estratégicos de la economía.
Petróleo y deuda marcan la nueva relación bilateral
El encuentro se produjo semanas después del anuncio de un acuerdo que concede a Estados Unidos acceso a una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas, como parte de una estrategia para modernizar la industria energética y atraer capital extranjero.
Trump ha planteado movilizar hasta 100 mil millones de dólares en inversiones para recuperar la producción de crudo, mientras el gobierno de Rodríguez busca acceder nuevamente a financiamiento y recuperar bienes venezolanos retenidos en el extranjero.
La delegación venezolana aprovechó su estancia en Nueva York para dialogar con directivos del Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Uno de los asuntos centrales es la reestructuración de la deuda del país y de la petrolera estatal PDVSA, cuyas obligaciones se estiman entre 150 mil y 200 mil millones de dólares.
También se han mantenido conversaciones con compañías estadounidenses interesadas en proyectos petroleros y mineros, especialmente en la Faja Petrolífera del Orinoco..
La reunión ocurrió además a pocos kilómetros del centro penitenciario donde Nicolás Maduro permanece recluido mientras enfrenta acusaciones relacionadas con narcotráfico en Estados Unidos. Hasta ahora no se ha confirmado si su situación jurídica formó parte de la conversación.